El Ayuntamiento bajó a 30 kilómetros por hora el tope de velocidad urbana

Una señal de limitación de velocidad.
El Ayuntamiento de la capital lanzó el 1 de julio de 2020 la iniciativa «León Ciudad 30», casi un año antes de que lo exigiera la DGT con la implantación del límite de velocidad máxima a 30 kilómetros por hora en calles de un único carril por sentido.
La decisión ha supuesto en teoría la reducción de la gravedad de los accidentes que se han producido. Pero en el caso de los atropellos, no ha conllevado emparejada la disminución de la cifra. Además los expertos advierten de una circunstancias: Que los coches vayan más despacio puede provocar una sensación entre los viandantes de que son menos peligrosos y que el riesgo de ser atropellado es menor, con fatales consecuencias.
En el caso de León, por la pirámide de edad que soporta, se da otra circunstancia: la mayor longevidad de la población es un factor que provoca la pérdida de facultades físicas y sensoriales (principalmente vista, oído, y reflejos, unido a una movilidad personal más lenta), lo cual puede que evite la concentración en el riesgo de que el cudadano pueda ser atropellado. Al margen de la circunvalación, donde se suceden los tramos a 70 por hora, desde Hospitales hasta Carrefour, a 100 por hora, desde el Portillo hasta la salida de Armunia, y a 120 por hora, en el resto del recorrido hasta enlazar con el nudo de autovías y autopistas de La Virgen del Camino, la mayoría de los viales son zonas limitadas a 30 km/h.