Diario de León

El "apagón" eléctrico estrangula a León: el Colegio de Economistas urge potencia para frenar la fuga de empresas

La decana María Díez Revilla alerta de que la falta de capacidad eléctrica paraliza la apertura de nuevos negocios y la creación de decenas de empleos

María Díez Revilla y Andrea Gutiérrez.

María Díez Revilla y Andrea Gutiérrez.dl

Pilar Infiesta
León

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León tiene proyecto, tiene suelo y tiene empresarios dispuestos a arriesgar, pero le falta lo básico: energía y agilidad. La denuncia ya no es solo un lamento empresarial aislado, sino una alerta institucional en toda regla. El Colegio de Economistas de León, de la mano de su decana María Díez Revilla, ha puesto el grito en el cielo ante una alarmante falta de potencia eléctrica que está actuando como un embudo invisible, paralizando la apertura de nuevas empresas en la provincia y fulminando de raíz la creación de decenas de puestos de trabajo que la provincia necesita con urgencia.

La advertencia de los economistas no es teórica; se traduce en cifras sangrantes sobre el mapa industrial leonés. El colapso burocrático y la falta de capacidad de evacuación y suministro eléctrico están congelando inversiones millonarias a las puertas de los polígonos. Una realidad que sufren en primera línea los ayuntamientos del alfoz. Es el caso paradigmático de Onzonilla, donde su alcalde ya ha advertido de que la parálisis administrativa y las trabas con el suministro mantienen completamente frenados cerca de 100 proyectos empresariales.

Un freno de mano al empleo

"No podemos permitirnos el lujo de ahuyentar el capital", coinciden las fuentes del sector. La falta de potencia no solo impide que las persianas de las nuevas industrias se levanten, sino que condena a León a una desventaja competitiva atroz frente a otros territorios. Cada semana que un proyecto pasa metido en un cajón por falta de enganche eléctrico o por el retraso en los informes de las compañías distribuidoras, es una semana más de fuga de talento y de puestos de trabajo que se evaporan.

El diagnóstico del Colegio de Economistas es claro: León está ante una encrucijada. Mientras se llena la boca de discursos sobre la transición energética y el desarrollo logístico, la realidad fáctica es que la red actual es incapaz de absorber la demanda de las empresas que quieren instalarse en el suelo leonés.

Onzonilla como síntoma de un mal endémico

Lo de Onzonilla no es una anécdota, es el síntoma de un mal endémico que afecta al tejido productivo leonés. Que un solo municipio acumule un centenar de proyectos a la espera de luz verde evidencia el tapón administrativo y de infraestructuras al que se enfrentan los emprendedores. Los alcaldes se encuentran de manos atadas: adecúan los polígonos, atraen a los inversores, pero topan con el muro de la falta de potencia y una burocracia eléctrica que avanza a paso de tortuga.

La exigencia es unánime tanto desde el ámbito técnico que abandera Díez Revilla como desde el municipal: se necesitan inversiones reales en la red de distribución de forma inmediata y un compromiso firme de las administraciones competentes para desbloquear los expedientes. Si León quiere un futuro industrial, necesita, antes de nada, la energía para encenderlo. De lo contrario, los 100 proyectos de Onzonilla y las decenas de empleos anunciados por los economistas seguirán siendo solo lo que son hoy: promesas congeladas en un despacho.

Díez Revilla aprecia que, además, "falta unidad" en la provincia, con organizaciones duplicadas y administraciones con distinto color político a las que anima "a no pelear entre ellas y sí hacerlo por León", a "unirse y en lugar de quejarse y llorar, intentar juntarse para tirar por la provincia, que vive una situación crítica".

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