El Monte San Isidro lidera el giro sanitario en León para llevar la medicina al salón de casa

El éxito de la Unidad HAD de Medicina Interna inspira la nueva estrategia de cuidados de la Junta. La Consejería convocará 10 M€ en ayudas para adaptar viviendas, tele-rehabilitación y comida a domicilio

La Unidad de Hospitalización a Domicilio tiene su sede en la planta cero del Monte San Isidro.f.o.

León

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Como en casa, en ningún sitio. Lo que durante generaciones pareció un simple refrán se ha convertido en el verdadero mantra que está revolucionando la atención médica y social en León. La provincia, marcada por el envejecimiento de su población y la dispersión geográfica, se ha situado a la vanguardia de una transformación histórica: llevar la alta tecnología sanitaria, los cuidados intensivos y el apoyo a la dependencia directamente al hogar.

A la cabeza de esta transición se encuentra la Unidad de Hospitalización a Domicilio (HAD) del servicio de Medicina Interna del Complejo Asistencial leonés, que posee su sede en el Hospital Monte San Isidro. Y tras año y medio de funcionamiento, la unidad no solo ha demostrado su eficacia, sino que ha superado todas las expectativas. De hecho, el modelo leonés se consolida como el espejo en el que se mira el nuevo plan estratégico de cuidados de larga duración presentado por el consejero de Sanidad y Bienestar Social, Alejandro Vázquez.

Lejos de limitarse a visitas médicas puntuales, la HAD funciona como una planta de hospitalización sobre ruedas que atiende a pacientes de León capital, su área metropolitana y un cinturón de poblaciones a 20 minutos. 

«Hablamos de verdaderas hospitalizaciones: analíticas, tratamientos intravenosos cotidianos, curas complejas y monitorización continua, pero con el confort, la intimidad y el abrigo de la propia vivienda», destacan.

Fachada del Hospital Monte San Isidro.ANGELOPEZ

El equipo, coordinado tras una rigurosa valoración de los casos por parte de la enfermera gestora, ha tenido que reforzarse ante la alta demanda. Dispone de tres médicos internistas dedicados a diario, cinco enfermeras en turnos rotatorios, dos jefes de sección y otro de servicio.

Los pacientes —procedentes de plantas médicas, quirófanos, Urgencias y Atención Primaria— evitan así el deterioro funcional, los cuadros de desorientación y el riesgo de infecciones nosocomiales que a menudo conlleva el ingreso convencional. La planta 0 del Monte San Isidro se ha transformado en su centro operativo y logístico, el lugar desde donde planifican cada visita al milímetro antes de desplegar el material por los domicilios.

Para exprimir el éxito de la fórmula leonesa, la nueva estrategia autonómica se apoya en tres grandes novedades: Un plan de choque en viviendas con una línea de ayudas de 10 millones de euros anuales para financiar la sustitución de bañeras por platos de ducha, un cambio clave para evitar las caídas en el baño, que son la principal causa de ingreso en traumatología de mayores; llevar la tele-rehabilitación al salón con la implantación de un sistema digital personalizado para que los dependientes severos puedan trabajar aspectos físicos y cognitivos sin salir de casa; y la denominada nutrición en el pueblo, que implica expandir los servicios de reparto de comida a domicilio en el medio rural y el refuerzo de la teleasistencia avanzada para enfermos crónicos.

A esto se suma el incremento de fondos para los programas «A gusto en casa» y «INTecum» (enfocado en pacientes terminales y enfermos de ELA), que complementan la labor que ya se coordina desde centros sanitarios clave de la provincia como el Monte San Isidro. Además, para los casos de dependencia extrema (Grado III+), se mantendrán las prestaciones económicas de hasta 9.900 euros mensuales para contratar asistentes personales. 

El plan no solo mira a las casas. Para quienes opten o necesiten una plaza residencial, la Junta avanzará de forma decidida hacia la eliminación total de las sujeciones físicas y químicas en los centros de León, apostando por un modelo de acreditación «libre de sujeciones» y adaptando las instalaciones en unidades de convivencia más humanas. 

Para prevenir la dependencia antes de que aparezca y combatir la soledad, la Consejería potenciará el Club de los 60, ampliará los viajes y blindará la Universidad de la Experiencia, que tras batir récords este curso, expandirá sus sedes en los pueblos leoneses. También se creará una Red de Espacios de Encuentro y un servicio gratuito para proteger a los mayores de León frente a fraudes, estafas y la exclusión digital. Así que León demuestra que el futuro de la sanidad no pasa por construir paredes más altas, sino por tirar abajo las barreras de los hospitales para que la medicina llegue hasta la propia casa.

Con 250 pacientes a sus espaldas

Las famosas infecciones nosocomiales —esas patologías adquiridas durante la estancia hospitalaria en forma de neumonías asociadas a ventilación, infecciones urinarias por catéter o complicaciones bacterianas en las incisiones quirúrgicas— encuentran un freno directo en la nueva filosofía asistencial que potenciará el Complejo Asistencial Universitario de León, de atender al paciente en su propia vivienda, siempre que se pueda. 

Impulsada bajo la batuta del Servicio de Medicina Interna (con sede operativa en el Hospital Monte San Isidro), la Unidad de Hospitalización a Domicilio ha demostrado ser una alternativa real y segura al ingreso convencional. Encara su segundo año tras un balance de 250 pacientes atendidos en León y su alfoz, con una estancia media de 12 días por proceso. Para desplegar esta asistencia de rango hospitalario en las viviendas de los enfermos, los profesionales sanitarios (un equipo multidisciplinar de facultativos internistas y personal de enfermería) disponen de dos vehículos eléctricos destinados a sus desplazamientos diarios.

Su labor abarca desde revisiones clínicas y monitorización de constantes hasta curas complejas, analíticas y la administración de tratamientos por vía intravenosa. Esta modalidad no solo minimiza el riesgo de contagios y superbacterias intraauditadas; también combate uno de los grandes «enemigos silenciosos» de los enfermos de edad avanzada: el deterioro funcional, el síndrome confusional, la desorientación y la depresión que genera el cambio drástico de entorno. 

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El perfil del usuario atendido refleja esa realidad: personas con una edad media de 75 años, frágiles o pluripatológicas. Más del 65% procede de las plantas de Medicina Interna (las especialidades médicas aportan el 8% y las áreas quirúrgicas, cerca del 14%).