Despertados a golpe de motor: el calvario nocturno que arruina el sueño en Padre Isla en León
El Ayuntamiento de la capital leonesa defiende la actuación policial ante esta situación con 24 sanciones este año
El vecindario del centro de la capital leonesa sufre insomnio por el estruendo de vehículos modificados
Los vecinos de la avenida Padre Isla y Álvaro López Núñez denuncian una oleada de ruido provocada por coches y motos modificadas cuyos tubos de escape y motores trucados generan una grave contaminación acústica que impide el descanso nocturno en la zona.
Testimonios recogidos en el barrio reflejan la gravedad de la situación. Una vecina afectada señala que, a sus dificultades habituales para conciliar el sueño, se suma ahora el insoportable retumbar del tráfico nocturno, intensificado por el paso constante de motocicletas a altas horas de la madrugada.
El malestar generalizado apunta de forma directa a los vehículos de dos ruedas. «Las motos se escuchan en toda la avenida, incluso cuando están lejos», lamenta una vecina. A esta queja se suman las advertencias de los viandantes, quienes alertan sobre el peligro que entraña esta práctica: «Es una imprudencia que puede terminar muy mal», recalca un transeúnte.
Ante este panorama, los afectados denuncian una absoluta falta de actuación y gestión por parte de las autoridades locales para frenar esta situación, exigiendo medidas urgentes que devuelvan la tranquilidad a las noches del barrio.
Debido a estas quejas vecinales, el Ayuntamiento de León ha respondido que la Policía Local, a través de las patrullas que operan diariamente en las calles de la ciudad, no tiene constancia de que este tipo de conductas se realicen de manera asidua ni de que se hayan convertido en un comportamiento habitual entre los conductores. No obstante, el consistorio aclara que, cuando se detecta alguna incidencia, conducción negligente o temeraria que ponga en riesgo a los viandantes o genere este tipo de problemáticas, los agentes actúan sancionando la infracción, habiéndose interpuesto un total de 24 sanciones en este 2026 por motivos de conducción temeraria y/o negligente.
La problemática llega hasta niveles que una vecina de la zona asegura que «me iba a comprar una casa, pero tengo claro que no quiero vivir en una de estas avenidas». Otras, aseguran que la ausencia policial es total. «Las carreras se hacen de madrugada y no se ve a ni una patrulla, lo que podría suponer una medida disuasoria para estos conductores temerarios», asegura otro de los viandantes.
Mientras los residentes de Padre Isla y Álvaro López Núñez continúan viendo mermada su calidad de vida y su descanso nocturno, la persistente negativa del Ayuntamiento de León a reconocer la magnitud del problema evidencia una preocupante brecha institucional.
Para los afectados, el despliegue actual es claramente insuficiente para frenar las carreras ilegales y disuadir a los conductores incívicos, por lo que reclaman controles fijos y patrullajes continuos que garanticen el fin de esta contaminación acústica y devuelvan la seguridad y el descanso al barrio.
Hasta 3.000 euros de multa para supuestos muy graves o reiterados
Las sanciones económicas por circular con tubos de escape no homologados o realizar acelerones innecesarios se estructuran en función del nivel de decibelios que se supere por encima de lo permitido. De este modo, un exceso de hasta cuatro decibelios puede acarrear una sanción aproximada de 90 euros, mientras que un exceso situado entre los cuatro y los siete decibelios está tipificado como una infracción de carácter grave, con multas que oscilan entre los 90 y los 300 euros. En aquellos supuestos considerados como muy graves o en los que exista una clara reiteración de la conducta infractora, las cuantías económicas de las multas podrían alcanzar hasta los 3.000 euros.
Más allá del perjuicio económico directo, las consecuencias administrativas para los conductores infractores pueden incluir medidas cautelares severas como la inmovilización del propio vehículo en el lugar de los hechos. Asimismo, la autoridad competente puede obligar al propietario a someter el automóvil o la motocicleta a una inspección técnica de vehículos (ITV) extraordinaria, cuyo objetivo principal es certificar que el turismo o la moto ha sido debidamente reparado y devuelto a sus especificaciones originales y legales de fábrica antes de volver a circular por la vía pública.Más allá de la notable repercusión económica, el uso de escapes no homologados y las conductas ruidosas innecesarias conllevan importantes molestias para la convivencia ciudadana y la seguridad vial, recordando mantener el vehículo dentro de los límites legales.
La calle habla
La mayoría de las personas entrevistadas por Diario de León han puesto de manifiesto que sí existe mucho ruido por las calles. En especial, insisten en el bullicio molesto que producen las motocicletas con el tubo de escape libre. "Por parte de motos se aprecia ruido, incluso a lo lejos, quizá de coches no tanto", remarca una de las entrevistadas. La crítica generalizada va a colación de que el ruido del motor o los rutilantes derrapes son molestos descansar por las noches.
Los transeúntes más jóvenes esclarecen que no se ven molestos ante el ruido que sí que ocasiona en las personas más mayores. A pesar de ello, se muestran comprensivos con quienes tienen más años de edad o que padecen problemas de audición. Una mujer recalca que es tal la incomodidad que le genera dicho ruido que le dificulta comprar una vivienda en una calle urbana con mucho tráfico, ya que cuando "quieres abrir las ventanas porque hace calor, es muy molesto".
Por otro lado, consideran que el Ayuntamiento de León debería de tomar medidas para controlar dichas conductas al volante. Un joven puntualiza que puede ser "peligro y ser la causa de un accidente", dado que le parece que la acción policial no es suficiente para procurar que no se produzcan dichos percances. Además, una mujer resalta que se debería de controlar más la elevada velocidad que pone en riesgo la seguridad vial por calles con mucho tránsito como Álvaro López Núñez o Avenida de Padre Isla.
Uno de los viandantes expone que en el barrio de Eras de Renueva sí que se nota considerablemente la contaminación acústica que origina por estos vehículos que están modificados y que no cumplen con la normativa vigente. "Se podrían poner más cámaras para examinar si cumplen con el límite de velocidad", valora un varón. Por ello, persisten en que "parece que no hay nadie que vigile por las noches" las imprudencias que rozan la temeridad de ciertos conductores.