Festivales de verano: la primera prueba de libertad de tus hijos (y cómo vivirla con tranquilidad)
Cada verano, miles de adolescentes viven su primer festival sin sus padres. Nuevas herramientas tecnológicas ayudan a las familias a acompañar ese paso hacia la independencia sin perder la tranquilidad
Primer día del Festival Espina Fest en Vega de Espinareda
Hay un momento que casi todas las familias reconocen, y es el verano en que el hijo o la hija deja de ir a un festival contigo y empieza a ir con sus amigos, solo. España celebra más de 800 festivales de música al año y, según datos del Anuario SGAE, más de 28 millones de personas asistieron a conciertos y festivales el año pasado; una parte creciente de ese público son adolescentes que viven esa primera salida como un rito de paso hacia su propia libertad.
Para los padres, esa libertad tan esperada por sus hijos suele venir acompañada de una pregunta que no se dice en voz alta: ¿y si pasa algo y no puedo saberlo? Las aglomeraciones, el ruido constante y un teléfono que se queda sin batería a las tres de la madrugada convierten cualquier imprevisto (perderse del grupo, no coger el teléfono, tardar en volver al alojamiento) en motivo de preocupación real. Aunque las aplicaciones de mensajería tradicionales siguen siendo la vía de contacto habitual, existen alternativas pensadas específicamente para acompañar estos momentos, sin necesidad de llamar cada hora para confirmar que todo va bien.
Estas son algunas de las soluciones que estas familias están empezando a utilizar:
• Cuando el grupo se separa y no hay forma de encontrarse. Compartir la ubicación en un mapa privado permite saber, de un vistazo, dónde está cada uno sin tener que escribir "¿dónde estás?". Esto cobra especial relevancia si tenemos en cuenta que más del 80% de las aplicaciones móviles habituales incumplen la normativa de protección de datos al enviar información personal fuera del dispositivo sin transparencia, según un estudio conjunto de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y la Carnegie Mellon University (CMU), algo que preocupa especialmente a los padres cuando quien comparte su ubicación es un hijo o hija menor de edad.
• Cuando tu hijo no contesta y el ruido no deja ni oír el móvil. Una notificación prioritaria destaca sobre el resto de alertas y permite reclamar atención inmediata en medio del caos de un concierto, justo cuando una llamada normal se pierde entre la música. Responde a una preocupación muy extendida, y es que según el Eurobarómetro de la Comisión Europea, el 70% de los usuarios europeos admite sentir intranquilidad al no poder contactar con su entorno en situaciones de colapso de red o entornos masificados, algo que se agudiza cuando quien no contesta es un adolescente en su primera salida sin supervisión.
• Cuando quieres saber que ha llegado al camping o al hostal sin tener que estar pendiente toda la noche. Establecer un punto de encuentro o un lugar de referencia en el mapa permite recibir una confirmación automática en cuanto se llega a ese sitio, sin mensajes cruzados ni la necesidad de esperar despiertos hasta que llegue el "ya estoy aquí". Más del 62% de los usuarios ya comparte activamente su geolocalización en momentos puntuales de su día a día, según el informe global de hábitos de geolocalización de All About Cookies, lo que muestra que automatizar este tipo de aviso encaja de forma natural en cómo ya se comunican las familias.
• Cuando el concierto termina de madrugada y el camino de vuelta preocupa más que el festival en sí. Compartir de forma temporal el trayecto de vuelta al alojamiento en tiempo real con la persona que se elija, con una confirmación al llegar. Es especialmente útil en los desplazamientos nocturnos, cuando el cansancio y la menor afluencia de gente pueden aumentar la sensación de inseguridad, y da tranquilidad tanto a quien camina como a quien espera en casa el mensaje de "ya llegué", sin necesidad de compartir la ubicación de forma constante y permanente únicamente mientras dura el trayecto, y con el consentimiento de ambas partes.