La vida común de peatones y coches en la acera de Botines
Salida desviada del aparcamiento de San Marcelo.
La obra del piso de la calle Ancha es un pozo sin fondo para la costumbre leonesa de anotar incidencias en el almanaque; desde que se extendió el vallado hacia Santo Domingo, los peatones tienen que compartir espacio con una vía desviada para la salida del aparcamiento subterráneo de Santo Domingo. La condición del verano que aprieta el gentío por las calles de León se deja sentir con estampas urbanas excepcionales en este punto de acceso y salida del centro de la ciudad; especialmente, a mediodía y en horario nocturno, cuando el ocio de la zona histórica convida a las masas. No es el único inconveniente que queda por delante. El avance de la intervención ya sirve para confirmar que no se llegará al final de la obra para San Froilán. El 4 de octubre, ni los pendones, ni los carros engalanados atravesarán por la calle Ancha, como se constata en el documento de ejecución temporal, actualizado hace poco más de un mes por las constructoras, después de que la piqueta empezara a levantar el adoquinado del tramo que discurre por encima del cruce de Cervantes, donde más comercios y bares se suceden. El verano se sacude aún turismo de encima y los comerciantes de la zona cruzan los dedos.