Las quejas de los viandantes son continuas, pese a la normativa que regula el uso

Atropello y fuga: el patrón de relación de patinetes y peatones

Crecen los casos de embestidas ante la plaga de vehículos VMP en el centro de la ciudad

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León

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La niebla de patinetes en la ciudad se pasa de vueltas cuando son fuente de inspiración de atestados policiales. No cabe duda ya de un problema crece de forma exponencial, a pesar de aquella estadística de los 162 expedientes de sanción o multa a los vehículos de movilidad personal que aieró el ayuntamiento a iniocios de años, con 162 denuncias por mala práctica, que estará ya en fase terminal de caducidad. Un patinete contra un peatón es una embestida; un patinete contra un peatón cuando el patinete va con dos ocupantes es un ataque a la seguridad vial; un patinete con dos ocupantes que se lleva por delante a un peatón en un calle peatonal supera todas las contenciones posibles de la legalidad. Un patinete que se lleva por delante a un peatón, cuando en el patinete van dos ocupantes, y se dan a la fuga sin prestar atención a la víctima, aporrea a dos manos al código penal. El penúltimo suceso de esta secuencia creciente tiene un episodio con todos los extras que saltan la legalidad este fin de semana. La calle peatonal, el patinete con dos ocupantes, la tocata y fuga sin atender a la persona atropellada; la víctima, una mujer que hacía turismo en la zona centro de la ciudad, evacuada al hospital; los ocupantes del patinete que se retiran de la escena con amenazas a los testigos para que no inmortalicen la tropelía. La policía local de León se abstiene de hacer comentarios sobre la intervención en el caso, la detención de los dos implicados, la investigación y resolución del informe.

La presencia de vehículos de movilidad personal es la nueva plaga urbana en la capital leonesa, fuente de conflictos habitual sin llegar a extremar el roce con una embestida o un atropello. Basta observar el discurso del movimiento diario en el callejeo de la urbe para documentar la circulación alegre en los pasos de cebra, las aceras, las zonas peatonales, y en los carriles bici hasta en las zonas donde deben dejar cruzar a los peatones. El perímetro de esta zona de carril bici a lo largo de las avenidas de Eras de Renueva o La Polomera, así como en otras calles de la ciudad es una muestra palpable de esa fricción continua. No hay miedo entre los usuarios, en clara ventaja contra los peatones, y la escasa capacidad disuasoria de las multas de mil euros de las que presume el Ayuntamiento de León en una normativa ajustada a los moldes de la que dictaron los escribanos de la Dirección General de Tráfico, proclives a esta modalidad de vehículos. La cuestión se resume por el instinto de supervivencia del peatón para sortear las consecuencias que conlleva la arremetida de uno de estos aparatos que se agitan entre la gente en plan velociraptors. La normativa que trasladó el Ayuntamiento de León al reglamento de uso de estos torpedos eléctricos es bien clara: hay áreas vetadas específicamente en el centro, en los ejes principales del casco histórico. Donde sólo se permite pasar cuando se empuja al patinete a pie. Además de colocar el patín en un registro de la Dirección General de Tráfico, con tarjeta identificativa, el contrato de un seguro obligatorio de responsabilidad civil, condicionado y en plena operatividad de los registros telemáticos. Este es el asunto mollar para la penúltima víctima de un accidente catalogado entre la modalidad del patinete que arrolla a un peatón en la ciudad; a la víctima casi le resulta indiferente que los que le atropellaron llevaban casco de protección o luces o elementos reflectantes; si acompañante y conductor hacían uso del móvil u otros dispositivos electrónicos mientras pusieron en riesgo la integridad de las personas a que a esa hora paseaban por una calle peatonal sin señal de alerta sobre patinetes eléctricos sueltos y sus terribles consecuencias.

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La plaga de atropellos no cesa, y no siempre se arregla con una asistencia médicaLas calles peatonales recrudecen la tensión con los eléctricosLos casos de atropellos ya precedieron a la norma de uso a gusto de la DGT