Otro tratado sobre la seguridad vial en la N-120 entre atascos y accidentes

La nacional ofrece un nuevo repertorio de incidencias e otra jornada maracad popr las retenciones

La retención sentido este, desde el Camino de Santiago.DL

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León

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La N-120 no tiene fondo; cualquier día puede ser peor que el anterior, según el parte de incidencias que reportó ayer la carretera nacional que se ha convertido en el saco de los palos del Gobierno con la seguridad vial en la provincia leonesa. 

El referente, en concreto el trecho que lleva desde la salida de la capital leonesa hasta boca de Astorga, con episodios de prueba de fuego constantes para los usuarios. En ese declive, en poso menos de diez kilómetros se solaparon durante la jornada del miércoles, retenciones, accidentes, colas interminables, obras en dos puntos diferentes y la paciencia desbordada de los conductores, al raso bajo el sol de justicia y la condena de una carretera saturada que discurre en paralelo de una autopista de pago vacía. 

Tampoco abrió en esta ocasión el Gobierno el paso para aliviar la tensión y facilitar los accesos al polígono de Villadangos, comprometidos para los enlaces de las empresas que tienen en esta ubicación un negocio logístico que pende del hilo de una circulación en condiciones infernales. 

Mientras se resolvían las primeras sesiones de atascos y pasos alternativos a la orden de una banderola y cortes por sentido de diez, quince o veinte minutos, accidentes. Uno, con tres heridos y varios coches implicados, se asomó casi al cambio de rasante que delimitaba la línea de asfalto, en el punto kilométrico 317, puerta al paréntesis de presión que el Gobierno ha decidido aplicar a la zona; el radar de tramo. 

Atascos y accidentes

Así que al barullo de los vehículos pesados atrapados en los atascos, el claxon para desahogar las largas esperas y la frustración del conductor atrapado en la carretera en plena campaña de la DGT por la seguridad vial, entraron en danza las ambulancias, las sirenas de asistencia, las de las fuerzas de seguridad que acudieron a desentrañar el siniestro, con la cadena de vehículos y los heridos a la espera de la evacuación. 

Hubo un instante, en el que no era posible franquear la barrera de ese monumento al peligro que se amasa cada día en esta carretera nacional. Minutos más tarde, se produjo otro incidente similar entre vehículos. 

Y por si el recado de la retención se quedaba corto en la travesía de San Miguel del Camino, a la altura de Villadangos, se editó la repetición de los mejores momentos de tensión al volante camino al trabajo, a las vacaciones o a casa en una hora prudente para descansar a mediodía. 

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La estampa de la Nacional 120 es un círculo que termina y empieza en una retención. Los peregrinos ocasionales guardan las mejores imágenes de este espectáculo al que se somete a más de veinte mil vehículos diarios en la carretera que sostiene el desarrollo de la provincia atado a un hilo de presión, porque el tráfico no cabe en dos carriles y la autopista vacía quita las intenciones con una tarifa de más de mil pesetas.