Diario de León

Peleas, presos y desafíos al corregidor: la cara más turbulenta de San Isidoro de León

Uno de los episodios más llamativos se produjo en 1491, en plena disputa entre los monasterios de San Isidoro y San Marcos por el control de unas presas sobre el río Bernesga

La basílica de San Isidoro de León es la protagonista de la ruta literaria.

La basílica de San Isidoro de León es la protagonista de la ruta literaria.dl

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La imagen de la Real Colegiata de San Isidoro como uno de los grandes referentes patrimoniales y culturales de León contrasta con algunos de los episodios que protagonizó a finales del siglo XV, cuando el monasterio se vio envuelto en enfrentamientos armados, disputas jurisdiccionales y graves conflictos con el corregidor de la ciudad, representante de la autoridad de los Reyes Católicos.

Así lo revela una investigación de la historiadora de la Universidad de León (ULe) Laura Díez Gutiérrez, publicada en la revista 'Intus-Legere Historia', que reconstruye diversos pleitos y enfrentamientos ocurridos en la capital leonesa durante las últimas décadas de la Edad Media a partir de documentación conservada en el Archivo General de Simancas y en la Real Chancillería de Valladolid.

Lejos de desempeñar únicamente funciones religiosas, San Isidoro ejercía entonces un importante poder señorial y jurisdiccional sobre calles, vecinos y territorios, una situación que provocó continuos choques con otras instituciones y con los agentes de la Corona.

Disputa entre monasterios a cuenta de unas presas

Uno de los episodios más llamativos se produjo en 1491, en plena disputa entre los monasterios de San Isidoro y San Marcos por el control de unas presas sobre el río Bernesga.

Según la documentación analizada, el conflicto desembocó en un "ruido y alboroto" que movilizó a canónigos, criados y partidarios de ambos monasterios, algunos de ellos armados con lanzas, espadas, ballestas e incluso corazas.

Tras recibir noticias de los disturbios, el corregidor de León, Juan de Portugal, acudió con hombres armados para restablecer el orden. Sin embargo, la intervención acabó derivando en una nueva controversia cuando decidió actuar en la calle Renueva, un espacio cuya jurisdicción era reclamada por San Isidoro.

El monasterio acusó entonces al corregidor de excederse en sus funciones al detener a uno de sus vasallos por portar armas y tratar de desarmar a varios canónigos que habían acudido en su defensa.

La tensión alcanzó tal nivel que, según relatan los documentos, un representante del monasterio denunció ante el Consejo Real que el corregidor había golpeado a un canónigo, rasgado su vestimenta religiosa y ordenado su encarcelamiento.

Los enfrentamientos no terminaron ahí. Al día siguiente, Juan de Portugal exigió acceder al interior del monasterio para ejercer su autoridad sobre varias personas refugiadas en el recinto, una pretensión que fue rechazada por la comunidad religiosa al considerar que invadía una jurisdicción que no le correspondía.

Un momento de profundas transformaciones en la Corona de Castilla

La investigadora sostiene que estos conflictos reflejan un momento de profundas transformaciones en la Corona de Castilla, marcado por el avance de la centralización política impulsada por los Reyes Católicos y por la progresiva implantación de los corregidores en las ciudades.

En este contexto, instituciones como San Isidoro percibían la presencia de estos oficiales reales como una amenaza a privilegios y competencias que habían ejercido durante siglos.

Además de las disputas jurisdiccionales, el estudio muestra que también existían tensiones económicas y personales. San Isidoro y otros representantes del clero leonés llegaron a acusar al corregidor de tolerar decisiones de los regidores sobre impuestos y contribuciones que consideraban perjudiciales para los habitantes de la ciudad.

La relación entre el monasterio y las autoridades urbanas ya arrastraba antecedentes conflictivos. La documentación recoge incluso un caso ocurrido en la década de 1480 en el que un criado vinculado a la abadía fue asesinado tras un enfrentamiento en las inmediaciones de San Isidoro.

Según la investigación, el rechazo hacia los representantes de la justicia regia alcanzó uno de sus momentos más graves cuando, poco después de las disputas de 1491, fue asesinado el alguacil del corregidor en un episodio por el que resultaron acusados varios miembros del clero leonés, entre ellos canónigos relacionados con San Isidoro.

Un León marcado por la lucha de poderes

Aunque los documentos no permiten reconstruir con exactitud todos los detalles de los hechos, sí reflejan una ciudad muy distinta de la actual, donde los enfrentamientos entre poderes eclesiásticos y civiles formaban parte de la vida cotidiana y donde las armas seguían siendo un instrumento habitual para defender intereses políticos, económicos o jurisdiccionales.

Para Díez Gutiérrez, estos episodios permiten comprender mejor la compleja realidad del León bajomedieval, marcada por la pugna entre señores laicos y eclesiásticos, las resistencias al creciente poder de la monarquía y la conflictividad generada por la redefinición de las relaciones de poder en la ciudad.

La autora concluye que San Isidoro no fue un mero observador de aquel proceso, sino un actor protagonista que defendió activamente sus privilegios frente a la autoridad real en un periodo decisivo de transición entre la Edad Media y la Edad Moderna.

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