Adiós al argayo, no al problema
La AP-66 sigue en conflicto para los conductores leoneses
Aspecto que presentaba el viernes el tramo del argayo.
La reciente apertura del tramo de la AP-66 en el que se produjo un argayo en noviembre de 2024 no resuelve los problemas de circulación que plantea el vial de enlace entre León y Asturias. Y mucho menos las reclamaciones de los conductores afectados, que siguen pagando los retrasos derivados de las obras. Es unn capítulo más de esta enciclopedia.
La tentación de dar por cerrado el asunto y con él también el debate en torno al rescate del peaje, sobra de momento. Básicamente, porque no están resueltas las deficiencias que presenta la infraestructura ni tampoco está garantizada la seguridad y el confort que se exige para un viaje que cuesta cerca de 32 euros ida y vuelta.
En las últimas horas sí se resolvieron los efectos del desprendimiento de toneladas de rocas y tierra tuvo lugar en 10 de noviembre de 2024 a la altura del punto kilométrico 76 que obligó a mantener cerrada la conexión rápida entre el Principado y el Viejo Reino durante dieciocho días, tras lo que arrancaron los trabajos de reparación que culminaron anteayer.
Queda ahora por garantizar el tramo del túnel del Negrón en el que se produjeron desprendimientos de placas en el techo, en el último corte de circulación que sufrió la autopista, que la noche del viernes 22 de agosto (hace menos de un mes) obligó a desviar todo el tráfico por el puerto de Pajares.
Lo que no resuelven las obras es la limitación de velocidad que se mantiene en algunos tramos. Porque circular más despacio no significa pagar menos en el peaje. Al final todo se resuelve del mismo modo: la casa nunca pierde. Y de fondo se mantiene la guerra política.