Diario de León

La Variante de Pajares de 4.000 M€ atrapa 5 horas a cientos de viajeros

La Guardia Civil subió a explicar lo sucedido ante el malestar de los viajeros. El AVE a León desde Asturias se queda varado a oscuras, sin aire acondicionado y sin corriente

La catenaria se quedó sin suministro eléctrico en Campomanes.

La catenaria se quedó sin suministro eléctrico en Campomanes.dl

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Cinco horas varados. A ratos a oscuras y sin aire acondicionado. La odisea que vivieron ayer 368 pasajeros del AVE a León desde Asturias contrasta con la promesa de una conectividad rápida que se lanzó hace tres años con la llegada de la alta velocidad a través de la Variante de Pajares.

La infraestructura multimillonaria volvió a mostrar este lunes su cara más amarga a los viajeros por un grave problema en la catenaria por falta de tensión eléctrica, que dejó completamente bloqueado al AVE 4060 —el primer servicio matutino que conecta el Principado con Madrid— a la altura de Campomanes, justo a las puertas del gran trazado ferroviario y antes de llegar a la estación de León.

El convoy, que partió de Gijón a las 6.00 horas con destino a la capital de España y tenía prevista su llegada a la estación leonesa a primera hora de la mañana para continuar hacia Madrid, quedó detenido pasadas las 7.15 horas.

Desde entonces, el vagón fue sumando horas de incertidumbre, apagones e indignación. De hecho, el interior del convoy terminó sufriendo las consecuencias del corte energético. Según relataron los propios pasajeros, las luces se apagaron para racionar las baterías de emergencia, dejaron inutilizados los enchufes para cargar teléfonos y ordenadores y provocó la desconexión del sistema de aire acondicionado.

La tensión dentro del tren, repleto de trabajadores con reuniones de negocios y de pasajeros con compromisos inaplazables —entre ellos una pareja de recién casados que corría el riesgo de perder el avión para su viaje de novios—, obligó a la intervención de agentes de la Guardia Civil, quienes subieron a los vagones para pedir calma e informar sobre los avances de la evacuación.

«Aquí seguimos, sin saber qué será de nuestra vida en las próximas horas», lamentaban indignados algunos de los afectados. «Estamos tirados en una infraestructura nueva por la que hemos esperado un cuarto de siglo, y nadie nos aclara nada».

Para tratar de solventar la parálisis del tráfico, Adif se vio obligada a movilizar una locomotora diésel 333 enviada desde los talleres de Lugo de Llanera (Asturias) hasta la zona de Pajares, remolcar el convoy averiado de vuelta hacia Campomanes y proceder allí al transbordo de los viajeros a otro tren, un operativo lento que añadió horas de demora a un enlace estratégico para el tráfico ferroviario de León.

De forma general, la incidencia afectó en ambas direcciones a toda la línea de Alta Velocidad entre León y Asturias. El suceso de ayer supone la primera gran avería con interrupción total por falta de tensión en la catenaria dentro del tramo de la Variante de Pajares desde su inauguración.

No obstante, se suma a un rosario de contratiempos e incidencias técnicas previas que viene sufriendo el eje León-Asturias, ya que las averías en la catenaria fuera del túnel, las limitaciones severas de velocidad por fallos mecánicos e informáticos (como la que obligó en enero de 2024 a limitar los trenes a 30 km/h en un tramo de la variante) y las filtraciones han marcado la corta historia de la Variante.

Para la provincia de León y sus usuarios, el fallo dejó un amargo sabor de boca. La Variante de Pajares representa una de las obras de ingeniería civil más complejas de la historia de España, requirió más de 20 años de obras, continuos retrasos administrativos y políticos y un desembolso superior a los 4.000 millones de euros de dinero público.

Los viajeros que aguardaban este lunes la llegada del AVE a León volvieron a ver cómo la prometida puntualidad de la Alta Velocidad encalla una vez más en las fricciones técnicas de la cordillera.

El incidente reabre el debate sobre el mantenimiento y su fiabilidad

La grave avería registrada este lunes en la Variante de Pajares supone un antes y un después en el historial de la infraestructura que une León y Asturias. Aunque el corredor de alta velocidad acumula al menos una decena de incidencias relevantes desde su inauguración comercial a finales de noviembre de 2023, la parálisis total vivida ayer por la falta de tensión eléctrica representa el primer incidente de gran envergadura ocurrido directamente en el interior del túnel principal.Hasta la fecha, la megaestructura había logrado esquivar los apagones prolongados en sus entrañas gracias a sus sistemas de electrificación de doble alimentación y respaldo. Sin embargo, el fallo de ayer en la catenaria ha dejado al descubierto las vulnerabilidades de la línea. Desde finales de 2023, los contratiempos más reseñables de la línea se articularon en torno a tres grandes frentes. Los problemas con el nuevo material rodante, ya que gran parte de los retrasos estuvieron relacionados con los nuevos trenes Avril (Serie 106 de Talgo). Desde su puesta en marcha en el verano de 2024, las averías de tracción, los fallos de software a bordo y los problemas en el acoplamiento de vagones generaron un goteo constante de demoras de entre 30 minutos y más de dos horas, además de limitaciones temporales de velocidad por precaución.Otro son los fallos de infraestructura y señalización. Apenas dos meses después del estreno oficial, en enero de 2024, un fallo en los sistemas de detección obligó a Adif a limitar la marcha a 30 km/h en un tramo de la Variante y trabajos de urgencia por filtraciones de agua en las galerías durante los primeros meses de rodaje. El tercero fueron los enganchones y caídas en la red exterior. Fuera de los tubos principales se habían producido anteriormente fallos puntuales en la red eléctrica, enganchones de pantógrafo o tensiones descompensadas en tramos de la rampa antigua, pero nunca una parálisis total a oscuras dentro del megaproyecto.El incidente de ayer reabre el debate sobre el mantenimiento y la fiabilidad de la conexión ferroviaria en el norte peninsular. Mientras que los retrasos por la flota de trenes o las limitaciones cautelares de velocidad eran el quebradero de cabeza habitual para los viajeros con destino a León o Madrid, la parálisis absoluta en las galerías de Pajares demuestra que la inversión multimillonaria aún afronta severos desafíos técnicos.
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