Diario de León

Las agresiones de menores leoneses a sus padres caen el doble que en el país

La reducción a nivel provincial es del 23% mientras a escala nacional la bajada es del 10% el último año;Un estudio revela el mayor descenso de los últimos años a nivel nacional

Fachada de los juzgados leoneses.

Fachada de los juzgados leoneses.m.p.

Miguel Ángel Zamora
León

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La tendencia a la baja en los episodios de violencia doméstica que tienen por protagonistas a hijos que atacan a sus padres experimentaron una caída del 23% en León, superior a la que se registra a nivel nacional, que se queda en un 10% en el último ejercicio. Los delitos incardinados en el artículo 173.2 del Código Penal, que están castigados con penas de seis meses a tres años de prisión registraron 23 diligencias abiertas en la Fiscalía Provincial de León este año, por las 30 del año pasado. Igualmente, se sometieron a proceso de calificación este año 11, contra las ocho del año pasado, de las que siete se resolvieron por conformidad.

Según los datos recopilados por Fundación Amigó a partir de las memorias de las Fiscalías de Menores, durante 2025 se registraron en España 4.038 procedimientos incoados a menores de edad por delitos de violencia filio-parental.

Aunque se trata del dato más bajo de los últimos años, la violencia filio-parental continúa siendo una realidad social grave. Los más de 4.000 expedientes judiciales registrados anualmente representan únicamente una parte de los casos existentes, ya que se estima que solo se denuncian entre un 10 % y un 15 % de las situaciones. La mayoría permanece oculta dentro del ámbito familiar y no llega a los registros oficiales.

SEÑAL POSITIVA

«La reducción registrada este año es una señal positiva, pero debe interpretarse con cautela. Seguimos hablando de más de 4.000 expedientes anuales y de una problemática que mantiene una base constante. Además, el descenso de la cifra judicial no se traduce necesariamente en una disminución real de los casos, pues representa solo la fracción que llega a denunciarse, porque muchas familias tardan en pedir ayuda o no llegan a denunciar. Existe una elevada cifra negra referida al porcentaje de casos que no pueden contabilizarse debido a que no se llega a la denuncia», explica Cristina Vaquero, psicóloga del Proyecto Conviviendo de Fundación Amigó.

Las familias suelen solicitar apoyo cuando la convivencia ya se encuentra muy deteriorada y la violencia ha escalado a insultos, amenazas o agresiones físicas. En los últimos años, también se ha detectado un aumento de los conflictos relacionados con el uso abusivo de las nuevas tecnologías, especialmente en torno a la gestión y limitación del acceso a las pantallas.

más recursos

«Es fundamental reforzar los recursos especializados y facilitar que las familias puedan acceder a ellos cuanto antes. La intervención debe implicar a todos los miembros de la familia y trabajar la prevención, la comunicación y la resolución pacífica de los conflictos», señala Vaquero.

El Proyecto Conviviendo aborda la violencia filio-parental desde un modelo integral y especializado, teniendo en cuenta las características de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes, las dinámicas familiares y los factores sociales y contextuales que pueden influir en el origen y mantenimiento de la violencia.

No existe un perfil único de adolescente que ejerza violencia contra sus progenitores. En los casos atendidos aparecen con frecuencia dificultades relacionadas con la impulsividad, la baja tolerancia a la frustración, la escasa capacidad de regulación emocional, la baja autoestima, el deterioro del rendimiento escolar y los problemas en las relaciones con iguales.

También se observan situaciones de exposición previa a la violencia, acoso escolar, violencia de género en el hogar o abuso sexual.

La violencia filio-parental está presente en todo tipo de estructuras familiares. Las madres continúan siendo las principales víctimas y, en muchos casos, existen estilos educativos diferentes entre los progenitores, dificultades de comunicación, falta de corresponsabilidad o problemas para establecer límites y normas de convivencia.

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