Las peñas triunfan en León con fiesta propia
La cita se desvinculó de la programación de San Froilán y llenó las calles de ambiente festivo y colorido.La duodécima edición de la Concentración de Peñas del Reino de León reúne a 2.000 participantes y 11 charangas

Bombos, trompetas, una gran madreña y el buen humor acompañaron a peñas y charangas.
Podría decirse que en León la fiesta no se destruye, solo se transforma. Y el movimiento que hizo independizar la Concentración de Peñas del Reino de León del programa de San Froilán para trasladarlo en solitario al puente del Pilar demostró que hay música y algarabía para rato. La ciudad volvió a vestirse de gala —o más bien, de camiseta, pañuelo y bombo— para vivir una jornada de alegría para unos, de ruido para otros, que contagió de júbilo y garbo a leoneses y visitantes.
El amanecer festivo de esta duodécima edición tuvo su epicentro a mediodía en uno de los rincones con más solera y alma de la capital: la plaza del Grano. Entre el empedrado tradicional y el ambiente inigualable del Barrio Húmedo, comenzaron a concentrarse más de dos mil peñistas procedentes tanto de la capital como de diversos puntos de la provincia.
En conjunto, medio centenar de peñas y 11 charangas autorizadas. Las camisetas multicolores, los pañuelos anudados al cuello y el retumbar de las primeras charangas convirtieron la plaza en un auténtico hervidero de alegría. Entre las más vistosas y aclamadas no faltaron clásicos indispensables como La Banderina, El Torneo, Los Pendones, La Pila, A Fueguillo o La Resaca, cuyos integrantes pusieron la nota de humor y vitalidad desde los primeros compases de la mañana.
Tras el efusivo pregón de salida y los primeros cánticos, la marea multicolor emprendió su recorrido triunfal por el casco antiguo. La comitiva serpenteó con elegancia y desparpajo por la emblemática calle de la Misericordia, contagiando a las terrazas del Barrio Húmedo, para ascender después hacia la plaza Mayor y adentrarse en la icónica calle Ancha a la sombra de la imponente Catedral.

Las calles del Húmedo fueron testigos de las peñas.
El desfile, bajo un sol de justicia, continuó hasta desembocar en la plaza de Regla y las inmediaciones del Barrio Romántico, donde la música de los metales y la percusión no dejó a un solo viandante sin taconear o llevarse las manos a los oídos y cerró la cita en el aparcamiento de San Pedro.
Para la ciudad de León, el Día de las Peñas supone mucho más que una simple jornada de juerga: representa la reactivación del tejido asociativo juvenil y la consolidación de un sentimiento de pertenencia único. Los organizadores ya piensan en sumar alicientes en busca de una programación más amplia durante todo el año en la ciudad.
Tres planes para triunfar y extender la cita a 2 días
Lejos de acomodarse en el éxito del animado pasacalles que desembocó en el parking de San Pedro, la comisión organizadora de la Concentración de Peñas maneja ya tres proyectos clave para las próximas convocatorias. La extensión del formato a un fin de semana completo (dos días) para desbordar el actual esquema de una sola jornada. Este nuevo pilar incluirá ferias gastronómicas con productos autóctonos —tomando como base iniciativas populares como la merienda tradicional del #QueTeDenMorcilla— y la ampliación del campeonato de juegos populares tradicionales, que este año sumó la I Carrera Internacional de Madreñas Reino de León.
El segundo es un encuentro intergeneracional e inclusión de peñas de veteranos e infantiles para garantizar el relevo generacional y la cohesión social, y romper la barrera de la fiesta exclusivamente juvenil. La meta es estructurar secciones específicas para peñas infantiles y abrir espacio oficial a las peñas de veteranos, con actividades familiares y talleres que pongan en valor las raíces y el folclore leonés. Y el tercero, un certamen nacional de charangas Reino de León que convoque a las mejores agrupaciones musicales y DJs de toda España.

Una gran madreña reivindicó el uso de estos 'zapatos'.