Alertan del uso de Halloween como banco de pruebas para la huelga del 11-N en León
La vigilancia policial en las redes se incrementa ante la existencia de movimientos; tras los episodios de los macheteros y los apuñalamientos, se extremará la precaución

Cartel alusivo a la huelga del 111-N.
Los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y la Policía Local preparan este fin de semana en León con especial precaución, no ya tanto en las zonas de ocio como vendría siendo habitual en cualquier otro puente festivo, sino en los ámbitos que se encuentran sujetos a la demarcación de las Brigadas de Seguridad Ciudadana, por la creencia de que determinados grupos de agitación se plantean la posibilidad de usar la noche de Halloween como banco de pruebas para estudiar la opción de actuar de forma radical en la huelga general del 11 de noviembre.
Las instrucciones están encaminadas más a los efectivos policiales que se encargan de la captación de información que a los que patrullan la calle. El rastreo de las redes sociales es una constante en las últimas fechas, a la caza de evidencias, pero de momento los resultados están siendo nulos. No tanto porque no existan movimientos incipientes en ese sentido, como por la tendencia a utilizar nuevas fórmulas de comunicación entre estos grupos.
El foco está puesto en Telegram. Los cuerpos policiales han descubierto un sospechoso incremento en la utilización de cuentas de esta red de mensajería, que hasta ahora se usaba para determinadas aplicaciones de citas y en actividades vinculadas al mundo de la piratería televisiva en las retransmisiones del fútbol nacional e internacional.
Pero ahora se ha producido una nueva vuelta de tuerca: este canal es el más fiable en situaciones concretas en las que el usuario desea eliminar los mensajes de forma definitiva. Existen aplicaciones que permiten recuperar los mensajes de whatssapp aunque hayan sido borrados. Sin embargo, con los de la mensajería de la red del telegrama, no hay fórmula conocida para recobrar su contenido. La impunidad que concede esta vía para comunicar órdenes sin dejar vestigio es tenida en cuenta por los grupos mencionados.
La idea inicial de que León quedaría apartada de las prácticas de estas características ha pasado a un segundo plano, más por precaución que por la existencia de evidencias reales. Los últimos apuñalamientos con armas blancas, la intensificación de la actividad de las bandas de macheteros y la escasa respuesta judicial que sigue a las detenciones (casi todos los acusados de los últimos casos estarán en las calles de León este fin de semana) han obligado a replantearse de nuevo la estrategia policial, que prefiere prevenir a dejar en manos de otras instancias las soluciones.
La complejidad del tema es notable. Los grupos de Telegram cambian de nombre en cuanto se detecta actividad ilícita o sospechosa. Existe la certeza de que en algunas capitales se pretende aprovechar que hoy en Halloween no llama la atención ir vestidos de negro y con máscaras para no ser reconocidos, como subterfugio para posibles episodios violentos.
Según los expertos, la red de mensajería es «poco colaborativa con las autoridades» y por eso se tarda mucho en clausurar estos grupos donde se incita a la violencia o incluso pederastas o terroristas. Por ley, está obligada a suprimir no solo los mensajes, sino las cuentas de cualquier contenido o actividad ilícita en cuanto tienen conocimiento de ella, no hace falta que haya una investigación policial. Si no, pueden tener una responsabilidad de hasta el 6% de su facturación.
La formación de los policías y guardias en León, ya contempla materia de estas características. Sirve para identificar, clasificar y actuar ante los diferentes colectivos violentos que operan en las calles. Se analiza la simbología, la estructura y el comportamiento de los boques para anticiparse a sus acciones y realizar los informes con mayor precisión. Así se distingue entre bandas latinas, maras centroamericanas y ultras de fútbol para adecuar tu respuesta operativa. También se analiza el argot grafitero y los tatuajes identificativos, elementos fundamentales para delimitar territorios y detectar rivalidades activas.
También son objeto de estudio las estructuras jerárquicas y los rituales de iniciación para saber a quién dirigir la intervención y localizar al líder del grupo rápidamente. Pasan por el tamiz de la información los colectivos de extrema derecha, extrema izquierda y movimientos como el okupa o los casuals, menos arraigados en León estos últimos.
También se ha detectado en León un cierto repunte en el uso de videojuegos online como fórmula de comunicación que no deja rastro para estos fines. Ha sido el Incibe quien ha captado el movimiento. No ha una localización concreta de estas personas, jóvenes normalmente.