León desnuda los parques
La campaña de poda, que abarcará hasta final de abril, llegará a 8.000 de los 26.400 árboles
Una de las brigadas ha avanzado esta pasada semana con las labores de poda en el parque del Cid.
Al ritmo que el otoño hace gala de mudanza, León empieza a desnudar al ejército de centinelas vegetales que protegen la ciudad. Al rebufo de la caída de las hojas, la empresa privada encargada del servicio de mantenimiento de jardines y zonas verdes avanza ya en la poda de cerca de 8.000 árboles que, desde estas últimas semanas hasta finales de abril, se someterán al control periódico con el que se vigila su crecimiento descontrolado y se adelanta la solución a posibles problemas para garantizar su salud.
La poda, seleccionada dentro de un censo de más de 26.400 árboles plantados por parques, zonas verdes y riberas de los ríos, se ajusta de esta forma al calendario marcado desde el Ayuntamiento de León. Después de las críticas ciudadanas, que exigían que se acabase con estas labores justo en los albores del verano, cuando más se agradece su sombra, el consistorio emplaza ahora la campaña para que atienda a los meses que van desde el comienzo del otoño hasta la puerta de la primavera. Salvo excepciones motivadas por alertas de posible caída, no más allá, a pesar de que los expertos recomendaban emplear los meses siguientes, lo que obliga a que la decena de brigadas que se reparten el trabajo se afanen, grúa mediante, en desmochar los ejemplares durante estos meses.
La operación ha comenzado por liberar aquellas zonas en las que los árboles condicionan la iluminación navideña. Resuelto este paso, antes de que se proceda al encendido de las luces el viernes 27 de noviembre, en coincidencia con el Black Friday, los operarios se reparten ya por diferentes parques, como el Cid. Allí, esta última semana, se han centrado en podar los plátanos de gran porte que se levantan en la zona central, además de que han ampliado su labor para atender la reclamación de un vecino que, con parte de las ramas metidas ya dentro de su propiedad, más allá de la muralla histórica, reclamó que se cortara parte de las ramas de uno de los pinos de mayor valor que hay en esta céntrica zona verde.
El turno pasará las próximas semanas por otros parques de la ciudad donde los árboles se cubren de hoja y calles en las que, como sucede con los aligustres, el fruto que ahora cae deja su rastro sobre las aceras.