Más de un centenar de árboles con etiqueta de riesgo se talan en un año en la ciudad de León
- El compromiso municipal marca que se repondrán todos y se plantarán 200 más - El Ayuntamiento de León ultima con un álamo en la Condesa el plan marcado por la auditoría externa

Sólo queda el tocón del álamo blanco talado en el paseo de la Condesa de León.
La motosierra acabó con el último en el paseo de la Condesa de Sagasta. Lo habían talado con anterioridad las ramas y, para rematarlo, esta semana el tronco quedó a ras de suelo. La falta se nota no sólo por el tocón, sino por la falta de sombra que ha abierto la ausencia del ramaje en las inmediaciones del puente de los Leones, donde los vecinos alertan del apeo del álamo centenario, mientras el Ayuntamiento de León se ampara en el informe técnico que aconsejaba su eliminación por el riesgo de caída en una zona muy transitada. La nueva sentencia se suma, en el último año, a las dictadas al pie de la auditoría externa sobre el arbolado que ha ejecutado más de un centenar de ejemplares.
La nueva tala del álamo de Condesa Sagasta se completa cuando se va a cumplir justo un año desde la muerte de un hombre de 73 años por el impacto de un árbol en la calle Comandante Cortizo, en las inmediaciones del parque Santos Ovejero, en Eras de Renueva. En esta zona cercana al paseo del río Bernesga, el vendaval provocó que se desgajara una rama, impactara a la víctima cuando pasaba por debajo y, pese a la intervención médica, falleciera al día siguiente en el hospital por las heridas sufridas.

La tala del álamo blanco cuando quedaba aún el tronco base.
El antecedente hace que, pese a las quejas de los colectivos ecologistas que han reclamado que se haga público el informe de la auditoría, el Ayuntamiento de León haya continuado con la hoja de ruta del arbolado que les entregó la empresa Tecnigral. El trabajo, como publicitó el equipo de gobierno, marcaba la eliminación de 136 ejemplares «en mal estado», un «0,5% del total de los cerca de 26.400» censados en el municipio. Aunque advertía la necesidad de «la revisión periódica de 1.734 árboles para evitar riesgos potenciales en el futuro», así como «la retirada de elementos estrangulantes en un centenar, la poda de mantenimiento en otros 100 o la eliminación de ramas secas o el acortamiento de las copas».
El compromiso municipal pasa por reponer todos los que se talen. A mayores, «con el propósito de incrementar de forma paulatina el número de árboles en la ciudad se prevé plantar otros 200», como se recalcó en el anuncio de la auditoría. Se empezará a partir del otoño, de acuerdo a la planificación del consistorio, que se marca como objetivo que ninguno de los alcorques que hay repartidos por las calles de la ciudad y que, por los daños provocados por vehículos, vandalismo o deterioro han visto cómo desaparecía el ejemplar asociado, quede vacío. Cada hueco, como en la Condesa, advierte una deuda.