Diario de León

«Alauto». Autónomo… superviviente

Cuatro décadas —y no sólo en ‘Alauto’— lleva Alfonsín a pie de obra; rueda que te rueda, ofreciendo —gestionando impecables productos— a sus incondicionales «Alautistas», y a quienes —al cabo de los años— han acabado «abrazando la fe verdadera»

Cada página esconde una aventura, también en ‘Alauto’… mirando al futuro.

Cada página esconde una aventura, también en ‘Alauto’… mirando al futuro.JAVIER FERNÁNDEZ ZARDÓN

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Cambio… de rumbo. Tres décadas bien cumplidas. Cuatro a la vista, cambiamos de rumbo… rolamos al futuro.

Así de contundente, cercano y extrovertido, dicharachero y locuaz… vendedor de cuerpo entero, Alfonsín ‘el de Alauto’. Ahora, «en la nube», con más claros que nubes, este próximo 16 de noviembre del presente año,

‘Alauto’ cambia su habitual sede física de la Avda. Europa por la nave colindante al Servicio Postventa Automóviles Dohisa (BMW). «Suben los automóviles a la carretera de la Virgen del Camino, se mantiene nuestro equipo comercial, también el teléfono y, por descontado la ya conocida dirección de correo electrónico». En

‘Alauto’, la vida sigue igual, nos apunta Alfonso parafraseando la famosa canción. Casi cuatro décadas —y lo que te rondaré…— de intensa actividad social y comercial, toda una referencia en el mercado automovilístico leonés; en una suerte de

‘Legionensis sobre ruedas’, así ha venido poniendo, en pie de ‘Alauto’, Alfonsín desde hace 38 años (61 de edad le adornan a nuestro protagonista); desde aquel arranque (1989) en la Avda. de La Facultad para, prácticamente con el despunte del XXI «Alauto 2.0» despuntaba en 2006 en la Avda. Europa. Hoy, también ahora, «Alauto 3.0» aborda las «etapas llanas», un terreno más trillado tras aquellos años de «etapas reina», montañosos picos apasionadamente conquistados por un ‘pedaleo’ —el de Alfonsín— al que no se le ponía nada por delante, a pleno resuello… con la vista puesta en el alcanzado —incuestionable— triunfo, humano y comercial.

—¿Y los momentos inolvidables?

—¿Cuando empecé a pagar la primera renta en la Avda. de La Facultad, y ya pude dormir… a pierna suelta». «La inestimable ayuda de una leyenda del automóvil español en su momento, la firma madrileña ‘Sánchez Ferrero’, frente por frente al mítico Hotel Mindanao —desaparecido hace ya años-, apostó comercialmente por mí y por mí forma de actuar: nunca se lo agradeceré bastante. «Cuando en 2006 tuvimos que

‘cambiar la almohada’, afrontamos la compra de este local —el de la Avda. Europa, donde se desarrolló el nuestro encuentro-, cuando los locales valían dinero, se movía el mercado y las hipotecas… «mancaban». A tal tiempo, llama a la puerta —aparece— un «concesionario» de la ONCE, ¡y con un cupón terminado en 17!; así que, nunca mejor momento para un

‘descansín’ en la conversación.

—¿Y lo mejor de tú dilatada trayectoria automovilístico-comercial?

—«El cariño diario de los ‘Alautistas’, es con lo que me quedo… sobre todo. «Siempre a la sombra del patrón Celestino —

‘Celes’… por favor-, «Commendatore Alauto», a pie de volante, incondicional con su primogénito, sugerencia en ristre, aconsejado con el mayor de los cariños… y acreditados conocimientos. Que los coches estén bien «alojados» es importante, por mucho que ahora sea todo teléfono para comunicarse —valga la redundancia-, el contacto, la presencia sigue siendo vital: yo les entrego el coche en Dohisa; siempre nos hemos sentido especialmente orgullosos de la postventa. La nave aledaña a las instalaciones del Servicio BMW se convierte, a partir de ahora, en nuestro punto de encuentro. Cuando algún cliente tiene un contratiempo con el coche que nos ha comprado, el problema pasa a ser plural, del cliente y mío, y cuando el coche vuelve «a pista»… recuperamos la paz. Se puede decir más alto… pero no más claro. Ahora, como antes, cuando los

‘Alautistas’ me preguntan: Alfonso, ¿qué celebramos? ¡Que os queremos! Pues eso…

De altos vuelos…

Para nadie es un secreto la acendrada afición aeronáutica de Alfonsín, tradicionalmente unido al Ejército del Aire y, consecuentemente, a la leonesa ABA. Tal como puede apreciarse, así consta, en una sugestiva enmarcación en su actual despacho: los guantes de vuelo, el último en el que participaron los Casa C-101, de «Águila 0, 1 y 6» Comandante Martín. Así reza la sentida dedicatoria del curtido piloto: «A mí amigo Alfonso, una de las personas más bonitas que me ha regalado la Patrulla Águila, los guantes que he usado en las últimas exhibiciones del equipo. Con todo mi cariño. Comandante Martín».
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