Las farmacias de León inician un programa piloto para individualizar la atención a las minorías

Los ciegos tendrán sus medicinas con su propio prospecto en «braille»

Sesenta farmacias de León, en una primera fase, participan en el programa pionero de control de medicación de pacientes invidentes y polimedicados. E

La presidenta del Colegio de Farmacia, Gloria Carrasco, en el centro, presentó el nuevo proyecto

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Redacción - LEÓN. R. Martín
León

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La mitad de los aproximadamente seiscientos invidentes que hay en la provincia necesitan ayuda para seguir correctamente las pautas de medicación dictadas por su médico de cabecera. Son invidentes y, además, mayores polimedicados, explicó el subdelegado de la Organización Nacional de Ciegos en León, Justo Reinares. Por ello, esta organización acogió como un proyecto doblemente positivo el diseñado por el Colegio de Farmacéuticos de León para la dosificación individualizada y el seguimiento terapéutico de sus tratamientos. Los farmacéuticos, de momento ya sesenta, preparán semanalmente envases individualizados en los que se almacenará el tratamiento diario del paciente, marcando asimismo la hora en que debe ingerirse el fármaco. Semanalmente también se realizará un control del cumplimiento de la prescripción con el estudio de los fármacos no tomados y las razones de ello, pues el paciente deberá entregar en su farmacia el envase completo y explicar por qué no ha tomado las pastillas aún incluidas en los blíster. Al finalizar el programa, al que se ha dado un plazo de un año, se controlarán no sólo los cumplimientos sino las interacciones de distintos fármacos y el presupuesto que se haya podido ahorrar con este control exhaustivo de las medicamentos. Asimismo se estudiarán los llamados PRM, problemas relacionados con los medicamentos, por sobremedicación, no adecuación a la patología o interacción con otro fármaco. La presidenta del Colegio de Farmacéuticos de León, Gloria Carrasco, destacó ayer que de poco vale el esfuerzo en investigación que se realiza para sacar al mercado nuevos fármacos contra enfermedades crónicas si luego los pacientes no siguen correctamente los tratamientos. El objetivo del ente colegial al poner en marcha este programa fue controlar el seguimiento terapéutico y realizar informes sobre posibles contraindicaciones de fármacos. Un estudio realizado en Estados Unidos revela que aproximadamente el 50% de los pacientes crónicos abandonan el tratamiento prescrito. El coste del proyecto durante un año será costeado por el Colegio de Farmacéutico con un presupuesto de 3.600 euros aportados por la aseguradora AMA. En los años siguientes deberán ser el paciente o el farmacéutico quienes costeen el precio de los envases, pioneros al incluir el listado en braille. Cada envase cuesta 45 céntimos. Cada oficina de farmacia que participe en este programa recibirá los envases semanales necesarios para preparar la medicación de un invidente o, en caso de no tener clientes ciegos, un anciano polimedicado. Si voluntariamente, el farmacéutico desea ampliar la ayuda a más clientes deberá costear el precio de los envases.

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