Ugal-UPA advierte que la fábrica de La Bañeza tendrá que parar en una semana por falta de suministro
Las lluvias impiden la recogida de 500.000 toneladas de remolacha
La raíz recolectada sólo llega al 23% y a ese ritmo la campaña terminaría a finales del mes de marzo
Un camión descarga remolacha en uno de los silos subterráneos de la factoría bañezana
La campaña de remolacha se complica otro año más. La lluvia vuelve a ser la indeseada protagonista que imposibilita a la mayoría de los agricultores arrancar de las tierras la raíz de la herbácea y que puede provocar que la factoría bañezana se quede sin suministro y tenga que cerrar en pocos días. A día de hoy, quedan fuera de las fincas 43.000 toneladas, lo cual apunta que la fábrica podría aguantar poco más de una semana molturando -las organizaciones agrarias ya han solicitado una reducción del ritmo de procesamiento de la raíz, que es de 8.200 toneladas al día, hasta las seis mil-, con lo que tendría que cerrar sus puertas por falta de recepción. Esto provocaría que la factoría no abriera, por lo menos, hasta después de las fiestas de Navidad, con lo que podría darse una campaña de más de setenta días y que terminara a finales de marzo. «Eso sería lo nunca visto», según apunta el secretario general de la Unión de Ganaderos y Agricultores de León (Ugal-UPA), asociada con la Unión de Pequeños Agricultores. En la actualidad, la fábrica de La Bañeza ha molturado unas 153.000 toneladas de remolacha, con lo que sumadas a las 43.000 que faltan por entregar, quedarían más de 500.000 toneladas sin sacar de las tierras. Las lluvias provocan que las tierras se ablanden y las máquinas se atoran al entrar en ellas, con lo que es imposible que efectúen el trabajo de arrancar las raíces de las fincas. Según Llorente, la mayoría de la remolacha que se ha recolectado lo ha sido en las vegas de los ríos, «pero ni en Palencia, ni en Benavente, ni en el Carrión ni en gran parte de León se ha podido sacar; muchos no han arrancado aún nada de remolacha». La situación, además, podría empeorar con los rigores del invierno.