Los agentes de homicidios podrían reiniciar los interrogatorios en el entorno de Sheila Barrero
La policía supone que el crimen de Cerredo fue obra de un solo individuo
Los expertos destacan la facilidad para lograr un arma del 6,35 en el mercado negro
En el centro de la foto, imagen de una bala del calibre 6,35
La investigación del caso de la muerte de Sheila Barrero podría reiniciar el proceso de interrogaciones que desarrolló desde el pasado lunes entre el entorno de la joven asturiana que falleció el domingo por un disparo en la cabeza, cuando regresaba desde Villablino a su casa de Degaña. El vehículo que conducía la víctima, en el que fue encontrada por su hermano mayor en un área recreativa del alto del puerto de Cerredo y objeto desde el domingo de los trabajos de análisis exhaustivos de la Policía Científica, enseñó signos exteriores de violencia, similares al efecto de una pedrada en el cristal. Un indicio aproximado al rastro que dejaría el impacto de una bala. Los familiares de Sheila Herrero tardaron en conocer los extremos reales de las causas que ocasionaron el fallecimiento violento de la joven, guardados con celo por la investigación y sólo conocidos a partir de datos oficiosos relativos al resultado de la autopsia realizada en la tarde noche del lunes en la capital del Principado. Desde esa fecha, los agentes de la Policía Judicial realizaron interrogatorios a media docena de personas de la zona de Laciana relacionadas con la mujer asesinada. Uno de las prácticas aplicadas pudo ser la de la localización de restos de pólvora en la piel o en la ropa, por tratarse de una sustancia que se impregna con más facilidad de la que desaparece. Algunos interrogados dejaron en depósito la ropa que vistieron el domingo para su análisis. De acuerdo con una información publicada por el rotativo asturiano La Nueva España -de la que se hicieron eco los distintos espacios televisivos que a diario se refieren al suceso- los investigadores desplazados al lugar del crimen el pasado domingo localizaron dos billetes de avión con destino a Canarias en poder de la joven. Las pesquisas realizadas en las horas siguientes a la comisión de los hechos orientan a los agentes hacia indicios sobre el modo de operar del criminal; especialistas en este tipo de indagación sugieren que los indicios obtenidos hasta la fecha llevan a conclusiones subjetivas de que el crimen lo cometió un único individuo, a pesar de la existencia de huellas mezcladas y que incitan a confusión en el interior del vehículo o en el cuerpo de la joven. La pista más certera es la estela del estudio de balística. En torno al calibre Los investigadores rebuscan en el origen de la munición y del arma homicida, que pueden proceder del mercado negro. La obtención del calibre 6,35 en el análisis a la munición que utilizó el autor, o autores, de la muerte de Sheila Barrero, originó una cascada de opiniones entre los expertos en la materia, que en su mayoría se decantan por la relativa facilidad de lograr este tipo de proyectiles y de armas de este tipología en el mercado negro. Los armeros consultados al respecto observan que una simple rectificación del cañón en una pistola de fogueo, realizada de forma artesanal, es suficiente para usar la munición del tipo de la hallada en el entorno del cadáver de Sheila Barrero. Otra forma para conseguir un pistola de esas características es adquirirla en armerías fuera de España. El nombre de la joven asesinada comienza a sustentar numerosos espacios televisivos relacionados con la crónica de sucesos. Los rumores también se abren paso.