| Crónica | Más allá del pozo |
La minería no energética, en el punto de mira
Manuel Ordóñez, en el centro, durante su intervención
La nueva Ley de Actuación Minera prestará especial atención a las empresas dedicadas a la minería no energética, y hará mayor hincapié en el sector de la pizarra, según anunció ayer el director general de Energía y Minas, Manuel Ordóñez, en la inauguración de los Talleres de formación sobre buenas prácticas mineras: experiencias que mejoran la seguridad en minería. Una reunión organizada opr el Ministerio de Industria, en la que se pusieron en común las prácticas de varias empresas del sector, entre ellas dos planes de seguridad de las empresas leonesas Luzenac y otra de la Unión Minera del Norte, sector Barruelo. Los proyectos expuestos fueron seleccionados atendiendo a su carácter innovador, a ser fácilmente transferibles y a ser representativas de los puntos críticos del documento de seguridad y salud laboral. El director general de Energía y Minas explicó: «Lo que haremos será trasladar experiencias que nos han dado buenos resultados en la minería energética, y llevarlas al sector de la pizarra». Una decisión que justicó en el hecho de que el sector pizarrero no tiene una situación tan estabilizada como la del carbón. Ordóñez apuntó que la administración recibe «todo lo que sea innovador y aporte ideas nuevas para mejorar la seguridad»; para añadir que el objetivo es que este primer núcleo de experiencias sea un revulsivo que lleve a ampliar el número de empresas que lo apliquen. El director del Ente Regional de la Energía (Eren) señaló que en Castilla y León hay actualmente 10.000 trabajadores directos en el sector de la minería, tanto energética como no energética; mientras que el número de empleos indirectos asciende a los 25.000. Además, abogó por la incorporación de trabajadores jóvenes. «En este sentido, desde la Fundación Santa Bárbara y a través de otras campañas pretendemos desarrollar la oferta formativa, para adaptarla a las necesidades de los puestos de trabajo». En cuanto a la evolución de la siniestralidad en el sector, Ordóñez explicó que desde 1999 el número de fallecidos al año se ha estabilizado en torno a cuatro o cinco. En este punto, quiso destacar la labor que realizan las brigadas de salvamento, y defendió una aplicación especial en la formación de quienes toman parte de esos equipos, ya que «sin su trabajo sería imposible salvar tantas vidas como hacen actualmente».