| Conferencia | Círculo Empresarial Leonés |
Un rumbo para el futuro
El presidente de la Federación de la Prensa, Fernando González Urbaneja, no ve a las instituciones a la altura de la sociedad española, y reclama mayor respeto para la profesión periodística
El presidente del Círculo Empresarial Leonés, Domingo Fuertes, junto a Fernando González Urbaneja
«La sociedad española lo ha hecho muy bien en los últimos veinticinco años; ojalá lo haga igual en los próximos veintincinco, pero lo que pasa es que entonces había proyectos, mientras que ahora da la impresión de que estamos un poco extraviados». Con estas palabras resumió el presidente de la Federación de Asociaciones de la Prensa de España (Fape), Fernando González Urbaneja, la conferencia que ayer ofreció con el título «De los Pactos de la Moncloa a la Constuitución Europea» dentro de las jornadas culturales del Círculo Empresarial Leonés. El veterano periodista considera que el reto para posicionar a España dentro de la Europa de los veinticinco es el alcanzar una convergencia entre economía y política, aunque para ello considera necesaria la concurrencia de unas instituciones públicas que, a su juicio, no están a la altura de la sociedad civil española. «Los diferenciales con nuestros competidores hoy no son muy grandes, pero si no se atajan pueden hacerse insalvables», advirtió. La tele no es periodismo Antes de su conferencia, en una charla con algunos periodistas locales, el veterano comunicador valoró muy positivamente que se abra un debate público sobre los contenidos de las televisiones, aunque advirtió que esa es una cuestión ajena a esta profesión: «El problema de la televisión no es tan grande como se quiere hacer ver, pero en cualquier caso nos excede a los periodistas, que ocupamos un espacio muy limitado en ese medio que es ante todo espectáculo, aunque tome muchas veces formas del periodismo», dijo. Lo que sí que Urbaneja considera problemas de la profesión periodística son las condiciones de explotación en las que se ven obligados a trabajar muchos recién licenciados por empresarios sin escrúpulos, o la falta de organización del gremio frente a los intentos de injerencia de los poderes políticos y económicos, una situación de la que también responsabilizó a la falta de colaboración de los editores.