La recaudación del primer día se acercó a los 200.000 euros pese a las condiciones adversas
Tres mil aficionados inauguran la temporada de esquí en San Isidro
La nieve presentó condiciones bastante aceptables y no hubo problemas apenas con los remontes

Un grupo de jóvenes disfruta de las condiciones de la estación en la primera jornada del año
Tres mil esquiadores saludaron la llegada de la temporada de esquí a la Estación Invernal de San Isidro, que pese a las condiciones relativamente adversas de la meteorología, registró una notable recaudación en taquilla, fundamentalmente, gracias a las aportaciones de los forfaits de larga duración, tanto para la propia temporada en sí como en lo tocante al puente festivo de la Constitución. Salencias y sus aledaños recibieron la primera avalancha de turistas con menos concentración de la prevista y más caja de lo normal. Asturias ganó la partida a León en número de visitantes, y casi por goleada. Donde la paliza resultó ya escandalosa fue en la pelea entre las tablas de snowboard y los esquíes. La proporción bien pudo andar cerca del 4-1 a favor de las tablas, fundamentalmente, porque también en el tema de edades, los adolescentes de última generación y adultos de primer año, se hicieron legión. Para los más pequeños de la casa, el reparto atendió a dos opciones: la tradicional de papá y mamá de la mano cuidando de los hijos y las escuelas de iniciación, esos foros donde las primeras caídas se hacen más llevaderas y menos dolorosas. Para los más madrugadores, la jornada se inició en torno a las 8 de la mañana, cuando la montaña ya dejó entrever que el estado de la nieve es bueno, pero sin tirar cohetes, precisamente. Para los más rezagados, en torno a las tres de la tarde se acabó la diversión, porque la niebla amenazadora empezó a bajar sin previo aviso. Para esa hora, los bocadillos ya mandaban más que los bastones. Las previsiones de la jornada de hoy se anuncian como mínimo similares y más bien tirando al alza, en espera de que la fina lluvia que empezó a caer a primera hora de la tarde, en forma de aguanieve, no arruine la fiesta.