| Reportaje | Descubriendo tradiciones |
Ceniza purificadora en la frente
Después de la resaca de disfraces y jolgorio que deja el carnaval, se celebra hoy para algunos el tradicional Miércoles de Ceniza, que cada año marca el comienzo de la Cuaresma
El de Filemón y Baucis es un buen ejemplo de humildad y amor eterno
Hoy es miércoles de Ceniza, un día que, cada año, marca el final de los carnavales y el principio de la Cuaresma. Y es que seguro que lo hemos pasado genial en estos días pasados en los que hemos jugado a ser quien realmente no somos y a soñar con convertimos en aquellos que más nos gustaría a través de los disfraces. Pero eso se ha acabado y comienza, a partir de hoy, la tradicional Cuaresma, que marca los cuarenta días anteriores a la Pascua. Se trata de un día especialmente penitencial, en el que manifestamos nuestro deseo personal de conversión a Dios, es decir, es un día muy relacionado con la religión cristiana. Tradición católica Pero también tenemos que tener en cuenta que es un acto característico de la religión católica, por lo que no quiere decir que lo siga todo el mundo. En muchos colegios, sobre todo los religiosos, los escolares van a la capilla a que se les imponga en la frente una cruz con ceniza. Si ya lo has visto, quizás te preguntes qué significado tiene este hecho. Pues bien, al acercarnos a los templos a que nos impongan la ceniza, expresamos el deseo de creer en el Evangelio. El origen de la imposición de la ceniza empieza a ser obligatorio para toda la comunidad cristiana a partir del siglo X. La ceniza procede de los ramos bendecidos el Domingo de Ramos del año anterior, siguiendo una costumbre que se remonta al siglo XII. Ya hemos hecho un pequeño repaso de lo que es el miércoles de Ceniza, pero expliquemos, además, por qué se utiliza este elemento. La ceniza es un signo de penitencia muy fuerte en la Biblia ya que en la Iglesia primitiva eran rociados con cenizas los penitentes públicos y la Iglesia conservó este rito. Por eso la imposición de la ceniza significa también el arrepentimiento de los pecados.