El niño que amó la naturaleza
Érase una vez un niño llamado Juan que odiaba la naturaleza. Le encantaba quemarla, ensuciarla y maltratarla. Un día se encontró con un anciano que paseaba por las calles del pueblo de Santas Martas, y le preguntó el anciano, ¿por qué no estás jugando con los demás niños? Porque prefiero ir al campo y destrozarlo, respondió Juan. El anciano que era el espíritu de la naturaleza se llevó al niño al campo y le enseñó un bosque quemado, un campo sin animales y un río lleno de basura y el niño pensó, que no valía la pena estropear la naturaleza. Todos los días al salir del colegio, Juan se encontraba con el anciano y juntos daban largos paseos por el campo y el anciano le iba enseñando lo maravillosa que es la naturaleza, los árboles verdes y frondosos, el canto de los pájaros y un río lleno de peces. A partir de entonces Juan aprendió a amar y respetar la naturaleza. El anciano nunca más volvió a esperar a Juan a la salida del colegio, pero desde algún rincón del frondoso bosque lo observaba y lo guiaba cuando Juan enseñaba a los demás niños todo lo que él había aprendido.