| Entrevista | Bernardo Buesa Galiano |
«Somos una empresa más de León»
El Ejército organiza unas jornadas de acercamiento a los ciudadanos de la capital, para dar a conocer el trabajo que desempeñan los casi 1.500 militares destinados en El Ferral
El general Buesa se expresa en un momento de la entrevista
Mucho han cambiado las cosas desde los tiempos en que, aquello siempre conocido como el cuartel de El Ferral, dejara de ser Centro de Instrucción de Reclutas para pasar a convertirse en una base militar con todas las de la ley. Poco más queda de aquella etapa que el emplazamiento y una parte de las instalaciones. Hoy, con un notable lavado de cara y una imagen especialmente remozada, se respiran aires nuevos. Y a tal efecto, la semana que empieza, la calle disfrutará de una exposición de lo que tiene el Ejército en la provincia. -¿En qué consiste la exposición? -En el tiempo que llevo aquí, he notado que a veces existía un cierto desconocimiento de la verdadera realidad de las unidades de la provincia, y se me ocurrió que a través de una muestra de estas características, se llega mejor al ciudadano. No puedes esperar a que la gente venga, hay que ir a las personas. Ibamos a hacer que coincidiera con la semana de las Fuerzas Armadas, pero nos han pedido que León, Astorga y Ponferrada tengamos actos conjuntos, y en eso estamos. -¿Qué van a mostrar? -El material de artillería que hay en León y Astorga será la parte básica. Sacaremos piezas de artillería autopropulsadas y un radar de aquí, piezas remolcadas y lanzacohetes de Astorga, y luego, una muestra de los uniformes, los equipos de campaña y otros materiales no pesados. Pondremos también una tienda de videos de asuntos de artillería y militares y otra orientada a la captación y la publicidad para que los jóvenes interesados en el Ejército se puedan informar. En Ponferrada y Astorga será de viernes a domingo. En León, empezaremos el sábado, a las 10.00 en la explanada de la Junta. -Suena atractivo... -Las exposiciones abrirán todos los días a las 10.00 con una ceremonia de izado de bandera y clausuraremos con el arriado de bandera a las 21.00. El material es estático, pero se harán diferentes movimientos de demostración, y también dejaremos que se suban los críos para que lo vean, siempre que se puedan, que en otros casos, por seguridad, lo tenemos que evitar. La finalidad es que los leoneses, como provincia, conozcan la realidad del mando de artillería. -¿Hay un cambio en la sensibilidad de la sociedad respecto al Ejército? -Hemos ido a una tropa profesional y voluntaria, pero eso está condicionado por la oferta de empleo, que se cubre en función de la demanda. Va por zonas, aquí no tenemos problemas y estamos muy bien. No tenemos toda la demanda que necesitaríamos, pero tenemos cubierto un porcentaje muy alto, casi todos son de la provincia, y como mucho, llegan de Asturias, Palencia, Zamora o Galicia, como muy lejos. -¿Y el grado de cualificación de los que llegan? -La gama que antes pasaba por el Ejército iba de universitarios a analfabetos, y nos permitía adaptar los puestos tácticos a las necesidades. Ahora acaban de terminar los estudios, y unos tienen vocación, otros quieren hacer de esto un periodo de transición, porque el sueldo que se paga, permite vivir dignamente, y la verdad es que el nivel ha bajado y ahora es de bachiller acabado pero gente joven y sin experiencia. Nosotros, cada vez tenemos un armamento más complejo, con más tecnología de comunicaciones y demás, y eso exige una formación adecuada. Hay que crear hábitos de responsabilidad y cualificación, como corresponde al material que usamos, que son armas. -¿León tiene alguna particularidad especial en asuntos militares? -Las unidades que se asientan en ciudades de este tipo, tienen una sensibilidad especial. Para la integración, el mando, la proximidad con la población, las relaciones y todos esos asuntos, es estupendo. El problema es el desconocimiento, y cuando la gente nos conoce, no opina de forma gratuita y se lleva una sorpresa muy agradable. Notamos ese calor humano cuando ganamos en proximidad, y es muy gratificante. Te permite gozar de una naturalidad que a lo mejor no hay en otras zonas. -¿Y para el soldado? -Como parte de la sociedad que somos, también estamos en esa corriente que hace que los jóvenes no se vayan de casa tan pronto como antes, y este tipo de unidades, permiten a la tropa y a los mandos venir, trabajar, irse a su casa y hacer la vida fuera del cuartel. Es una proximidad especial, y aunque nuestras bases están preparadas para que quien quiera pueda vivir aquí, el porcentaje es muy bajo. En León y en Astorga somos como una empresa más, y demandamos servicios como la jardinería, la alimentación, el mantenimiento... Todo eso lo cubren empresas de la ciudad y viven el día a día con nosotros. Por eso generamos un bienestar económico, porque el Estado paga por esos servicios mucho dinero a empresas de León y Astorga. Por eso, la relación es muy fluida. He vivido en, Roma, Estados Unidos, o Bélgica y estoy encantado ahora mismo en esta ciudad. -¿Peros? -No puedo ponerlos, es imposible. La relación con las autoridades es excelente y todo lo que diga es poco. Aquí había el CIR y una unidad de Caballería en San Marcelo, y todo aquello desapareció. Pero tantas unidades como hay ahora, que andaremos rondando en total las 1.500 personas aproximadamente, no había. Estamos haciendo «madre» que decimos nosotros, y además de las comodidades, es una zona que no es tan cara como otras provincias del país, hay posibilidades de comprar una casa, buenos colegios, y el que llega, se va quedando, y van pasando generaciones, que se convierten en leoneses prácticamente, aunque parcialmente a veces les destinen en otros puntos. -¿Hacia dónde camina el Ejército? -No llevamos una senda diferente a las de los ejércitos de otros países, y todos somos consecuencia de las situaciones políticas de nuestros gobiernos. Después de la desaparición del Telón de Acero, y con el nuevo mapa de los conflictos omnidireccionales, los ejércitos tienen que plantearse para qué están. La tendencia es adaptarse a las misiones.