La ministra de Agricultura abre un proceso que afectará a 20.000 hectáreas antes del 2008 | Reportaje | La agricultura que viene |
Espinosa firma hoy el convenio para modernizar 5.400 hectáreas en León Nuevo manual del regante
La Junta, la Seiasa y los regantes estarán también presentes en el acto de protocolo de Cabreros del Río El plan

Las nuevas estructuras revolucionarán las costumbres de trabajo; en la imagen, un hidrante
El cuarto sector de los terrenos que riega el canal de la margen izquierda del Porma será pionero en la provincia leonesa en el plan de modernización de estructuras de riego. Cuarto sector y adheridos, de acuerdo a la voluntad de los propietarios de fincas que cubren un total de 5.400 hectáreas que se beneficiarán del plan de modernización de regadíos a través del convenio que hoy firmarán en Cabreros del Río la ministra de Agricultura, Elena Espinosa, el consejero de Agricultura, José Valín, el presidente de la Seiasa del Norte, Graciliano Palomo, y del presidente de la comunidad de regantes Margen Izquierda del Porma, Matías Llorente. La rúbrica de todas las partes implicadas en la financiación del programa de modernización (40% la administración central, 20% la autonómica, 19% los fondos europeos y el resto la comunidad de regantes) avanzará los trámites del proyecto, que deberá concluir antes del 2008, de acuerdo a los plazos dispuestos en el Plan Nacional de Regadíos. La urgencia de actuación viene impuesta también por el calendario que fija el programa de la Seiasa; las obras, de acuerdo a esos plazos, deberían estar en marcha antes de que acabe el año 2006. La reforma de estructuras de regadío que hoy firma la ministra, que en esencia supone eliminar los viejos conductos de acequias y llevar el agua hasta las fincas por una red moderna de entubado que da lugar a ahorros de tiempo y agua, además de mejorar la competitividad de las explotaciones, necesitan de una inversión de 39 millones de euros, aproximadamente (unos 6.500 millones en pesetas). La Seiasa del Norte abordará convenios similares en la provincia de León para modernizar en los próximos dos años unas 20.000 hectáreas de regadío tradicional. La modernización de regadíos, que depende entre otras cosas de una inversión millonaria, supone una modificación en los hábitos de trabajo de los agricultores, además de incluir nuevos utensilios de uso común en la labor del riego, así como definiciones hasta ahora inéditas en el sector. Ordenadores. Desde que se aplique la modernización, el control del agua, la gestión y el suministro de los canales principales hasta las fincas, se va a ejecutar por medio del control informatizado. El teléfono móvil. No hace mucho tiempo que el simple hecho de relacionar los usos que se le podían dar a un teléfono móvil con el envío de órdenes a un aparato para activar un sistema de riego perecería de utopía. La aplicación ya es real. Con la modernización, la presencia física del agricultor en la finca para dar el riego ya no es imprescindible. Hidrante. La sustitución de acequias por tubos, para racionalizar el consumo, tiene un punto de inflexión sobre un aparato de tecnología punta que lleva el agua a término, a pie de finca. Cada ejemplar cuesta cerca de un millón de pesetas, está capacitado para surtir a masas de 14 hectáreas de tierra y puede repartir agua a una docena de tomas a la vez. Lleva incorporados sistemas de tecnología punta para hacer efectivas las órdenes del control remoto o el registro de gastos de cada usuario. Aspersores. Se da por hecho que herramientas como la pala o la azada van a desaparecer de la lista de últiles imprescindibles para acometer la tarea del riego. En su lugar, se impone el aspersor de recambio para el caso de alguna avería en los que estén colocados sobre las fincas. La premisa de «para regar, hay que ver correr el agua» se queda sin argumentos con la modernización. Llave del doce. Con un utensilio similar y un punzón se puede hacer frente a cualquier imprevisto en la instalación de riego. Riego a la carta. La racionalización del agua implica también aplicar agua en horas de menos calor, para hacer más efectivo el riego. Sólo de noche y mañana, nunca al mediodía y la siesta. La nueva instalación permite pedir la cantidad exacta de agua que se quiere aplicar a los cultivos, e incluso, el abonado de los cultivos.