Esta localidad del municipio de Chozas dispone de una plaza de albergue por cada cuatro vecinos

El 50% de los peregrinos se desvía por Villar para evitar la N-120

El Camino del Páramo se convierte en un atajo de 25 kilómetros entre La Virgen y Villabante

Peregrinos caminando por la vía alternativa a la N-120, en dirección a Villar de Mazarife

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P. Infiesta - chozas de arriba
León

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El denominado Camino del Páramo, que discurre entre La Virgen del Camino y Villar de Mazarife por estrechas carreteras vecinales paralelas a la N-120, está ganando adeptos. Las autoridades calculan que la mitad de los peregrinos a Santiago ya están utilizando este atajo de 25 kilómetros para evitar los problemas de tráfico de la carretera de Astorga. El recorrido beneficia a Villar y a los pueblos de Oncina de la Valdoncina, Fresno del Camino, Chozas de Abajo y Villabante, que ofrecen una salida más desahogada a los peregrinos que se dirigen hacia Hospital de Órbigo, al ser calzadas con escaso tránsito de vehículos. La ruta comenzó a promocionarse en 1991 de la mano del pedáneo de Villar, Ramón Fernández, y de algunos vecinos, como el pintor y especialista en temas medievales Luis López Casado, Monseñor , y el investigador Teodoro Fernández. Entre la documentación que rescataron para avalar la antigüedad de ese tramo han desempolvado archivos del siglo XIV en los que se cita a esa ruta como la auténtica a Santiago frente a la actual nacional León-Astorga. Incluso creen que hace siete siglos existían múltiples caminos a Compostela que atravesaban los páramos entre León y Hospital. Algunos eran para los ricos de la época, con posadas y hospitales como San Marcos y otros, para los pobres, a través de Mozóndiga. El que reivindican se conocía como Villaza y sólo poseía un hospital de dos camas y un refugio. A la última tecnología El Ayuntamiento de Chozas, al que pertenece Villar de Mazarife, también se ha sumado a la promoción intentando que el Camino del Páramo tenga su hueco y su reconocimiento en las guías oficiales de la Junta. Además, el año pasado amplió el número de mojones que señalan la senda a los peregrinos y asfaltó los escasos cuatro kilómetros de ruta que continuaban siendo de tierra polvorienta en verano y llena de barro el resto del año. Una página web en Internet y la asistencia a ferias de turismo, con publicidad en las revistas de Fitur e Intur, han sido las otras dos bazas para dar a conocer esta ruta paramesa, que «cada día va teniendo mejor acogida», señala el pedáneo. El impulso de esta senda representa un gran paso para esos cinco pueblos de escaso tamaño, ya que significa dar vida a sus comercios, bares y hospederías. De hecho, en Villar se han abierto tres albergues -dos privados y uno con apoyo institucional- que ofrecen 120 camas, lo que supone, para una población inferior a los 450 habitantes, una plaza por cada cuatro vecinos El contrapunto es la rivalidad que se ha generado con las localidades de la N-120, como Villadangos del Páramo o San Martín del Camino. Los enfrentamientos vecinales han desembocado en acciones de vandalismo, con carteles de señalización tachados y algún que otro mojón arrancado de su sitio y arrojado a la cuneta.

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