El Gobierno concede la Cruz de San Raimundo de Peñafort al leonés Dionisio Llamazares Una estudiante de Minas diseña una instalación solar fotovoltaica para un sistema de riego
El Consejo de Ministros aprobó ayer siete Reales Decretos por los que se concede la Gran Cruz de la Orden de San Raimundo de Peñafort a siete juristas, en concreto, tres catedráticos y cuatro abogados, entre ellos el que fuera presidente de las Cortes de Castilla y León entre 1983-1987, el leonés Dionisio Llamazares. Los condecorados son Antonio Garrigues Walker, Rodrigo Uría Meruéndano, Luis Martí Mingarro, Manuel Ramírez Jiménez, Dionisio Llamazares Fernández, Joaquín Samper Juan, Eugeni Gay i Montalvo. Dionisio Llamazares Fernández, nacido en Yugueros en 1936, es catedrático de Derecho Eclesiástico del Estado en la Universidad Complutense de Madrid y ha sido Presidente de las Cortes de Castilla y León, director general de Asuntos Religiosos en el Ministerio de Justicia y Presidente del Consejo Escolar del Estado. Los otros galardonados Antonio Garrigues Walker es abogado y dirige el bufete que lleva su nombre, además de ser el presidente de Honor en España del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (Acnur). También preside la fundación José Ortega y Gasset y la Fundación Consejo España-EE.UU. Rodrigo Uría Meruéndano es socio presidente del bufete Uría Menéndez y preside en la actualidad el Real Patronato del Museo del Prado, además de ser miembro de la Fundación Xavier Zubiri. Luis Martí Mingarro es el actual Decano del Colegio de Abogados de Madrid. Manuel Ramírez Jiménez es catedrático de Derecho Político en la Universidad de Zaragoza y autor de una larga lista de publicaciones que le han otorgado varios premios y galardones, entre ellos la Gran Cruz de la Orden de Alfonso X el Sabio. Joaquín Samper Juan es catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Murcia, y preside en la actualidad la Sala Cuarta del Tribunal Supremo. Eugeni Gay i Montalvo actualmente es magistrado del Tribunal Constitucional y ha sido Decano del Colegio de Abogados de Barcelona y Presidente del Consejo General de la Abogacía. Ana María Ferrero Aparicio ha elaborado un proyecto de fin de carrera en Ingeniería de Minas en el que plantea el diseño de una instalación solar fotovoltaica como suministro de un sistema de riego. El trabajo, dirigido a la extracción de agua del subsuelo mediante una bomba hidráulica alimentada por energía solar, ha recibido un premio dotado con 600 euros concedido por la Cátedra de Energías Renovables de la Universidad de León. El proyecto demuestra la viabilidad práctica de la instalación bajo unas condiciones determinadas y, según su autora, resulta especialmente idóneo para países en desarrollo con carencia de líneas eléctricas. En este sentido, indica que este tipo de instalaciones permiten obtener energía eléctrica en lugares aislados de la red, donde la construcción de líneas eléctricas resulta complicada. En concreto, el trabajo plantea la instalación de placas solares para la obtención de energía eléctrica que a su vez sirva para alimentar una bomba hidráulica para su uso en riego. Entre sus aplicaciones se encuentra satisfacer las necesidades eléctricas de un agricultor en época de riego y la venta a la red del excedente generado durante el resto del año. Entre las ventajas ambientales que ofrece el proyecto, Ana María Ferrero destaca que la utilización de este sistema conlleva una menor intervención en el entorno y la reducción del consumo de otro tipo de energías no renovables. Desde el punto de vista económico, la autora del trabajo señala que la ejecución de este tipo de proyectos requiere una fuerte inversión inicial que puede frenar en un primer momento a inversores y particulares interesados en la instalación pero, según indica, un examen profundo del presupuesto demuestra que la inversión se ve cubierta en unos diez años. En cuanto a la dependencia de estas instalaciones de las condiciones climatológicas, el proyecto demuestra que en la mayor parte de las veces es subsanable, en el caso de sistemas aislados, instalando sistemas de acumulación que ofrezcan la autonomía que se estime necesaria y, en el caso de sistemas conectados a la red, utilizando otro tipo de energías como la eólica y la hidroeléctrica. En las conclusiones, señala que en el desarrollo de la energía solar utilizan tecnologías muy sofisticadas que utilizan materiales innovadores, de gran calidad y precisión como el silicio de alta calidad, que también se utiliza en la construcción de los ordenadores.