Según la Fele, los caldos locales están protegidos por las denominaciones de origen
La próxima directiva de la UE sobre el vino no afectará a la provincia de León
La Mancha y Extremadura son las regiones más amenazadas por bajas calidades
Bodega en el Bierzo, la denominación de origen con más ventas
León no tendrá problemas con la nueva directiva de la UE por la que se pretende suprimir casi un 10% de la superficie dedicada al cultivo de la vid por excesos de producción en el conjunto de sus países asociados. Según las autoridades europeas resulta imposible dar salida a los excedentes de vino, que ahora, además, deben competir con países sin tradición vinícola, pero con cuotas de mercado internacionales cada vez más altas, como Argentina, Chile, Estados Unidos e, incluso, Australia en el otro extremo del mundo. Según Pablo Sanjosé, presidente de la patronal leonesa del sector y de la Federación Nacional de Comercio Interior de Vinos, la futura nortativa europea «está todavía muy verde» y tiene problemas para salir adelante por la cantidad de intereses nacionales que pone en riesgo, al margen de que haya excedentes en las producciones, lo mismo que las hay también en otros cultivos ajenos a la uva, como la remolacha o en ganadería con los productos y derivados lácteos, todos generosamente subvencionados. En el caso leonés las bodegas no corren ningún riesgo después de un largo, aunque silencioso, proceso de reconversión hacia vinos de calidad que básicamente se agruman ahora en torno a dos denominaciones de origen sin problemas de consumo interior ni de ventas en el extranjero: «Bierzo» y «Tierras de León». Para la primera comarca la producción provincial se estima en seis millones de botellas anuales y para la segunda en algo más de 1,3 millones. Según la patronal leonesa del sector es improbable que la nueva normativa comunitaria ponga en riesgo ni siquiera una mínima parte de las viñas leonesas, que en las últimas décadas han apostado por la calidad con inversiones millonarias en marcas cada vez con más prestigio. Por el contrario, pueden tener serios problemas regiones que, como La Mancha o Extremadura, han seguido apostando, salvo excepciones en bodegas muy puntuales, por la producción masiva de vino para destilar. «Con lo que sale de allí se mezclan o enriquecen en graduación alcohólica otros vinos de andalucía o de denominaciones del norte de España, pero no es el caso de León». Lo paradójico es que en Alemania e, incluso, Francia, se autoriza este tipo de mezclas, no con mostos ajenos, de los que España está sobrada, sino con azúcares derivados de cultivos que tienen escasamente que ver con la vid: fundamentalmente melazas de remolacha. El resultado se puede comprobar en cualquier supermercado.