La cooperativa Ucogal aumentará a mil hectáreas la superficie destinada a producir colza
Los cultivos energéticos en León se multiplicarán por diez este año
Los agricultores leoneses ya disponen de 500 hectáreas para iniciar la siembra en septiembre.
La superficie destinada a cultivos energéticos en la provincia de León se va a multiplicar por diez a lo largo de este año. La previsión de la cooperativa Ucogal, que acaba de completar la primera cosecha de colza destinada a la producción de aceite para la obtención de biodiésel, es alcanzar las mil hectáreas de siembra de colza. Hasta el momento, el interés por parte de los agricultores para lograr los contratos que va a tramitar la cooperativa de la ribera del Esla con la empresa navarra EHN refrenda los planes de expansión para la materia prima bioenergética en las tierras leonesas. Más de medio millar de hectáreas ya están comprometidas para iniciar de forma inmediata -en un plazo de tres o cuatro semanas, siempre en función de la meteorología- la siembra de colza en secano. Esta va a ser la segunda campaña agraria en la que la colza figure entre las posibilidades de cultivo en el campo leonés. La anterior aportó un resultado por encima de las expectativas marcadas por los promotores de la idea. Se esperaban rendimientos de tres mil kilos por hectárea y hubo numerosos ejemplos de cerrar la cosecha por encima de los cinco mil. Los técnicos de Ucogal van a plantear reformas en los procesos para optimizar el rendimiento en los casos de siembra directa experimental, en los que el resultado se quedó por debajo de la mita de esa cifra. El horizonte de bonanza en relación con la cosecha de colza en León amplía las esperanzas que la cooperativa Ucogal había puesto en este cultivo: «Si partimos de los resultados que hemos obtenido este año, y que además del precio de mercado y que la ayuda directa de 50 euros por hectárea para este tipo de cultivos va a llegar a los 90 en la próxima campaña, o que hay un 25% de ayudas como incentivos acopladas a las oleaginosas, estamos hablando de una ganancia de 940 euros, de media, por hectárea», indica Matías Llorente. Investigación y variaciones A la superficie del reintroducido cultivo de colza en la provincia leonesa, hay que añadir las hectáreas de cereal que se destina a las plantas de bioetanol situadas en Cartagena. El cultivo de la colza en León, con destino al consumo energético, se va a desarrollar bajo los parámetros del plan I+D+i que ha aprobado el Gobierno a través de una subvención directa del CDTI, que involucra a varias sociedades y que trata de optimizar los rendimientos de las semillas de oleaginosa. La colza puede soportar hasta 15 o 16 grados bajo cero si su roseta está desarrollada. Otra de las ventajas de la colza es que permite desarrollar otro cultivo sobre la misma tierra en esa campaña. Los expertos, que analizan las causas de esta explosión ,de los cultivos bioenergéticos, reparten las culpas: la normativa europea, que obliga a los gobierno de la Unión a dibujar una quebrada ascendente de las cifras de materias primas de origen vegetal; o el precio del petróleo, desmesurado, con el encarecimiento de derivados, que ya ha terminado por dar rentabilidad, por ejemplo, a la obtención de biodiésel a partir de semillas de oleaginosas y del bioetanol, desde la remolacha o la caña de azúcar. Lanzados desde el 2004 Aunque basta con un resumen del consumo de biocarburantes en España en los dos últimos años para advertir lo que va a pasar dentro de un lustro. Los agricultores de este país dedicaron en el año 2004 dos mil hectáreas a producir grano o semillas de cereal u oleaginosas destinados al consumo de los motores; esa superficie llegó a 25.000 hectáreas en el año 2005. Y según los planes que maneja el Ministerio de Agricultura, se habrá multiplicado «por ocho» cuando finalice el año en curso. La industria ve negocio detrás de ese proceso emergente. El incremento de la superficie de cultivos energéticos se va a definir también en las próximas campañas por la incorporación de siembras de girasol con destino a la producción de combustibles. Los agricultores, mientras, comienzan a reivindicar un papel activo en la nueva planificación energética.