La joven permaneció apartada de sus tareas en la unidad de mamografías durante quince meses
El Procurador pide que la Junta explique el presunto acoso a una técnico leonesa
La radióloga denunció irregularidades que le supusieron un «verdadero calvario»
La denunciante trabajaba en el servicio de radiología
Eva María fue una de las pioneras en la puesta en marcha del programa de Prevención del Cáncer de Mama. Como técnico de radiología comenzó a trabajar en el proyecto en 1994, con la apertura del plan. Y poco después comenzaron los problemas. La joven denunció las deficiencias de los equipos radiológicos, la deficiente organización del servicio, las averías, fallos e incidencias, una situación que se repetiría «hasta la saciedad», según sus letrados, a lo largo de los siguientes meses en varias ocasiones, y que pudo ser la espita que desencadenó una situación de «acoso laboral» o mobbing que ahora el Procurador del Común confirma en un informe. Doce años después de las primeras quejas, el Procurador del Común ha reconocido que la situación de Eva responde no a un hecho aislado «sino que más bien parece guardar relación con otras circunstancias surgidas en el pasado, podrían implicar la existencia de un acoso laboral de naturaleza organizacional hacia la trabajadora». En otras palabras, las de su padre que ha denunciado toda la situación, Eva «ha sido vejada, humillada, injuriada»... una situación que le ha llevado a continuas bajas laborales, ser apartada de su puesto de trabajo y permanecer durante quince meses en su domicilio a la espera de un destino en la administración. La primera baja laboral llegó en abril de 1996, tras una «afectación depresiva asociada a una situación de estrés laboral por motivos de trabajo con cuadro ansioso depresivo», recalca el informe médico. Sería la primera de una serie de recaídas que han mermado la salud de la joven de forma espectacular. A raíz de esa incapacidad transitoria, la joven técnico fue apartada de sus cometidos en el mamógrafo y obligada a trabajar «durante años» como auxiliar administrativo en un pasillo del Hospital Monte San Isidro, «realizando tareas de inferior categoría y en un puesto de trabajo legalmente inexistente». En ese periodo, según su denuncia, «fue tratada de un modo hostil». Continuas denuncias al consejero de Sanidad, la Gerencia Regional de Salud, el Secretario General de la Consejería, la presidencia de la Junta o el órgano encargado de la salud laboral no fueron ni contestadas. Múltiples denuncias Pese a las múltiples denuncias de Eva María sobre su situación laboral la Junta admite que nunca contestó a éstas, recoge ahora el informe del Procurador. El documento revela: «las comunicaciones remitidas a la denunciante se limitan a la resolución de atribución temporal de funciones, de cese por amortización de puesto de trabajo y, finalmente, una comunicación por la que se le deniega la solicitud de la empleada del abono de los días de vacaciones no disfrutados». La denuncia ante la procuraduría no es la única medida emprendida por Eva y sus letrados que han recurrido también a la vía administrativa y a la penal para resolver sus condiciones de trabajo, procesos que aún están en marcha. Dificultad de demostrar acoso «Es sabido que las situaciones de acoso laboral resultan de difícil objetivación. Ahora bien, una de las circunstancias indiciarias de dicho acoso -en concreto, la no asignación de tareas al trabajador_ concurre en el caso que nos ocupa», recalca el informe remitido por el Procurador a la Vicepresidencia de la Junta tras elaborar un primer documento cotejando las denuncias y la versión de la consejería de Sanidad a las mismas. Unas respuestas que, a juicio de Javier Amoedo Conde, demuestran al menos «una descoordinación de una administración que ha estado más de un año retribuyendo a una empleada pública sin que ésta hubiera prestado a la administración sus servicios». Algo que, continúa el informe, «vulnera el derecho que tienen los empleados públicos al desempeño de las tareas o funciones propias de su cuero o escala». Compatible con mobbing El defensor de los derechos de los ciudadanos de la comunidad valora asimismo, al redactar su informe, la situación médica de la joven y concluye (citando los informes médicos) la existencia de una reacción depresiva asociada a síntomas de estrés, fundamentalmente laboral, «la cual como es bien conocido es una de las patologías directamente asociadas con el mobbing», reza la resolución de la procuraduría.