En busca de laderas de libertad
Jóvenes y pequeños sin alguno de sus miembros pasan por San Isidro para participar en cursos de esquí adaptado y conocer sensaciones como velocidad y riesgo

Las barreras físicas no son un impedimento para el esquí
Pincho ha descubierto con el esquí adaptado la velocidad y el riesgo. Tiene 6 años, vive en Madrid y nació con agenesia: le faltan sus dos piernas de la rodilla para abajo. Es uno de los discapacitados que a través de Adampi disfrutó este fin de semana en San Isidro de las clases de esquí de la recién creada Fundación Deporte Solidario. Su madre, Virginia, cuenta que el pequeño lleva prótesis desde los ocho meses y el año pasado comenzó en la estación invernal de la Pinilla a conocer y disfrutar con el esquí. Pincho ya ha recorrido varios enclaves blancos como Sierra Nevada y Cerler practicando este deporte que le entusiasma. Se desliza en un monoesquí: una silla adaptada con una tabla en la parte inferior y unos estabilos, que llama «huevito». Dirige sus movimientos con el cuerpo y los brazos. «Lo que más le apasiona es la velocidad, cuando eres discapacitado alcanzar la sensación de riesgo te encanta. Con el esquí puede practicar deporte con su familia y amigos y deslizarse al mismo nivel que todos», dice Virginia, quien añade: «Esa es la verdadera integración». Pincho, además, practica con la Fundación También el piragüismo y el paddel. Juanjo fue su profesor en San Isidro. Es uno de los catorce monitores especializados que imparten clases de esquí adaptado en la estación. «San Isidro no está tan preparado para esta formación con Sierra Nevada, por ejemplo». Asegura que para esta práctica se precisan pistas muy suaves y un mejor acondicionamiento de los remontes. «Aquí en San Isidro las pendientes son muy fuertes y estrechas». Lo primero es aprender a deslizarse con la silla adaptada o los estabilos (muleta-bastón que se abre como un esquí) y frenar. «Luego se sueltan y hacen giros, acompañados por el cuerpo». Los monitores César y Miguel tutelaron a Mari Luz -39 años y pierna amputada por un virus del hospital cuando acudió sólo por un esguince de tobillo por el baloncesto-; Roy (3 años) y Pablo (5), con distintas ausencias de miembros por agenesia; Carlos profesor de Juan 33 años (amputación femoral)...