La fábrica de La Bañeza concluye seis meses de trabajo interrumpidos por la meteorología
La azucarera cierra la campaña más larga con 840.000 toneladas de remolacha
Las últimas entregas obtienen una riqueza media dos puntos por encima de la molienda de invierno
Punto de entrega de remolacha en la azucarera de La Bañeza
En los seis meses que le ha durado la campaña a la fábrica azucarera de La Bañeza han cabido tres aplazamientos de la recepción hasta completar las 840.000 toneladas de aforo. El balance, a pesar de los sucesivos borrones del calendario, se presenta positivo desde el punto de vista de los cultivadores. Las consecuencias del último aplazamiento se observan en los valores de riqueza de la raíz que más tarde ha llegado a la molienda, a las puertas de mayo: la polarización media según los últimos datos oficiosos se aproxima al 17%, con registros de hasta el 18,5% de riqueza en el producto arrancado en las vegas después del invierno. Dos grados más de media que la marca de febrero. La variación repercute directamente en beneficio de los cultivadores, que han recibido incrementos de precio en virtud de la mayor calidad de la raíz entregada. La diferencia en la extensión de la campaña de recolección de remolacha en primavera no se limita a matices de calidad en la cosecha. Los rendimientos medios alcanzan las 100 toneladas por hectárea, con picos extraordinarios de 120 y 130 toneladas. «Esta es otra de las cuestiones que nos ha permitido ver las posibilidades de este cultivo con un ciclo más amplio del que se había aplicado hasta ahora», analiza Matías Llorente, de Ucogal, representante de uno de los colectivos remolacheros que defiende un nuevo calendario de arranque en relación con la remolacha. La entrega de producción remolachera en La Bañeza se interrumpió a finales de febrero, tras reivindicar los cultivadores un nuevo parón industrial que permitiera acceder a los cultivos anegados por la nieve y la lluvia del final de invierno. Esta fue la tercera incidencia que sufría el complejo azucarero bañezano en la campaña 2006-2007, que desde el otoño acumuló correcciones debido a la meteorología. Fueron las condiciones climatológicas que acompañaron desde el verano una parte de las causas con las que se relaciona directamente los bajos valores polarimétricos que expuso la remolacha leonesa en los tres primeros meses de arranque y entrega. La campaña dilatada ha originado coincidencias impensables para el campo leonés, que ha iniciado la siembra de la nueva campaña mientras acometía la cosecha de la anterior.