Peligro al volante
La interacción de alcohol y medicamentos puede, destaca el Ministerio de Sanidad, disparar los efectos nocivos de éstos para la conducción. Los conductores no son conscientes. Un 6% de los menos de 35 años y porcentajes superiores, que pueden llegar al 20% de los mayores de 65 años, toman medicación y alcohol todos los días lo que implica un riesgo no sólo para la salud sino también un incremento del peligro de padecer un accidente de tráfico. Los efectos Los narcóticos o analgésicos usados para reducir y eliminar el dolor pueden provocar sueño, euforia, mareo por lo que se aconseja no conducir durante el tratamiento. Ansióliticos, antidepresivos, antimicóticos y psicoestimulantes que se usan para los tratamientos anti insomnio y los procesos de ansiedad pueden generar sueño, euforia, mareo, caída de la tensión arterial, visión borrosa, nerviosismo, temblor, descoordinación motora o fatiga por lo que se recomienda no conducir al empezar o cambiar el tratamiento. Antitusígenos y antihistamínicos causan sueño, visión borrosa y, en algunos casos, ansiedad. La recomendación médica es conducir con precaución cuando se está bajo la prescripción de un fármaco contra el catarro o la bronquitis. Vasodilatadores y anhipertensivos (dos de los fármacos más comunes en la edad avanzada) puede generar bajas de tensión arterial y, como consecuencia, mareos. Los tratamientos contra enfermedades mentales o algunas enfermedades degenerativas (como el parkinson) pueden generar sueño, mareo o visión borrosa, reducción de reflejos y confusión. La principal recomendación que se hace es no conducir con los cambios de medicación o dosis. Antidiabéticos. Los cuadros de hipoglucemia pueden ser muy intensos por eso se recomienda retirarse al arcén ante cualquier síntoma de mareo. Colirios. Son capaces de perturbar temporalmente la capacidad visual de los pacientes.