La pasarela provisional, de poco más de tres metros de anchura, no permite el paso de los camiones
Ocho meses después Vivero sigue sin el puente que se llevó la fuerte riada
El alcalde pedáneo asegura que no les han concedido ni una sola de las ayudas que pidieron

Estado que presentaba ayer el paso de Vivero, que sigue igual ocho meses después de las inundaciones
Ocho meses después de que el temporal de agua arrasara con el puente que da acceso a la localidad leonesa de Vivero, en Murias de Paredes, el socavón de más de sesenta metros continúa hoy saludando a las personas que quieren acercarse a esta población que resultó, junto a Salientes y Salentinos, una de las más castigadas por las lluvias de octubre. Las promesas que llegaron desde la Diputación, encaminadas a calmar los ánimos de unos vecinos que vieron como el río tumbaba de un plumazo una estructura de varias toneladas, son vistas hoy por los lugareños con escepticismo y resignación. Si bien, la Institución provincial instaló, pocos días después del siniestro, una plataforma provisional de hierro por la que sólo pasan los utilitarios y los todoterreno. La intención de la administración era la de mantener esta infraestructura mientras duraran los trabajos de construcción de un nuevo puente, que tendrían que haber comenzado con carácter inmediato, según establecieron los responsables provinciales pocos días después de que Vivero y Salientes dejaran de estar aislados. El alcalde pedáneo de Vivero, Felipe García Maceda, denuncia que «todo sigue igual» y que durante este tiempo «ningún político se ha preocupado de visitar la zona para ver qué se podía hacer». Además, el invierno «ha sido muy duro» y «ni siquiera han podido entrar las máquinas quitanieve», critica el presidente de la junta vecinal, quien aclara que la administración les cedió una cuña para limpiar la pasarela eventual y asegura que han sido ellos los que se han hecho cargo del gasto de combustible. Un panorama complicado Esta situación presenta un verano difícil para las treinta personas que, desde el mes de junio, comienzan a habitar las quince casas que tiene la localidad. El pedáneo explica que los camiones no pueden pasar por la vía circunstancial y que llevan ocho meses acercando la basura al cruce de la carretera. Del mismo modo, los vehículos que traen pienso para los animales tienen que quedarse fuera. Incluso son los propios vecinos, según explica Felipe García, los que remolcan a los terneros que salen del matadero. «No sabemos nada» «Nos dijeron que iban a construir un puente con marcos de cemento que ya habían encargado a Precesa», comenta el pedáneo, quien llamó a esta empresa para saber algo más del proyecto y le respondieron con una negativa: «No hay solicitud, sólo nos pidieron un presupuesto», revela. Por lo tanto, «no sabemos nada» y encima se da la circunstancia de que todas las solicitudes para optar a las ayudas «fueron rechazadas». Por contra, en la localidad vecina de Salientes los trabajos han avanzado mucho desde que la riada acabó con tres de los cinco puentes de la localidad. El ex alcalde de Palacios de Sil, Orlando López, reconoce la celeridad con la que la Diputación ha incidido en este área y explica que en Salientes la situación está ya prácticamente restablecida. Finalmente, los vecinos de Vivero sólo quieren saber cuándo van a iniciar los trabajos, ya que consideran que éstos sólo se podrán desarrollar mientras dure el buen tiempo. En invierno, con las nevadas, será muy complicado que los obreros puedan trabajar en una zona que sufre las inclemencias del tiempo.