La nueva regulación registra una media de 65 solicitudes diarias desde su implantación

El 92% de los grandes dependientes ya se han acogido a la nueva ley

Las prestaciones garantizan en esta primera fase la atención de personas sin autonomía

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J. Álvarez - León
León

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En noviembre del pasado año se aprobó la nueva Ley de dependencia Casi agosto 3.023 dependientes de la provincia ya han solicitado los recursos que garantiza esta normativa, un número que se aproxima al total de los 3.300, según cifras del Ministerio de Trabajo. La nueva Ley, que garantiza la atención a las personas sin autonomía personal en su primera fase de implantación (2007-2009) cuenta con un media de 65 solicitudes diarias en la provincia de León y en la actualidad, tras la recogida de más del 92 % de las posibles solicitudes, aun no se ha informado a los aspirantes sobre la nueva prestación que percibirán. El procedimiento que se sigue en la actualidad ,según la Consejería de Familia y Servicios Sociales de la Junta, es la recepción de las solicitudes por los diferentes organismos distribuidos en la comunidad y no será antes del mes de septiembrecuando se establecerán las prestaciónes a las que los solicitantes tienen derecho. La puesta en marcha de los recursos que proporcionará la nueva directiva «implica múltiples servicios», asegura la responsable territorial en León, «desde el tratamiento administrativo del expediente, o la valoración del informe de salud, al detalle de los profesionales del servicio para valorar la situación en la que actualmente vive el dependiente », manifiesta la gerente territorial. «Los efectos de la nueva Ley generan mucha confusión en los familiares, en las asociaciones y en los organismos a través de los que se implantará e incluso en el mercado laboral», asegura Maximiano Merino, presidente de Aspace León. «Habrá familias que con la nueva regulación aumentarán sus gastos de atención ya que los nuevos baremos analizarán la situación económica del dependiente e incluso modificarán las prestaciones y condiciones ya establecidas», asegura Merino. «Además, la nueva ley está demasiado enfocada a los mayores y en menor medida a otros tipos de dependencia», argumenta Merino, quien asegura que, «dada la cantidad de personas que hay en casa sin garantías de derechos mínimos, son necesarias mayores medidas y mejores procedimientos de implantación ante el nuevo horizonte al que nos enfrentamos». Un panorama que refleja el envejecimiento de la población. En los últimos 30 años se ha duplicado el número de personas mayores de 65 años y aunque la dependencia no va ligada a la edad, sin duda esta comporta riesgos referentes a la autonomía personal. Una encuesta sobre discapacidades, deficiencias y estado de salud cifró en 3,5 millones el número total de personas con alguna discapacidad o con limitaciones que han causado o pueden llegar a causar discapacidades, lo que expresado en términos relativos representará un 9 % de la población. Por otra parte, el cuidado de los dependientes se enfrenta a una realidad paradójica. Crece de manera exponencial el número de personas mayores de 80 años, al tiempo que disminuye la posibilidad real de su atención dentro del contexto familar debido a las nuevas realidades sociales. Según el Libro Blanco de la Dependencia existe un gran crecimiento en los países del Sur de Europa de las políticas universales de dependencia, debido a la baja cobertura actual, la presión, las realidades sociales, y la necesidad de lograr una convergencia real con las tasas de atención existentes en los países de nuestro entorno. «Siempre he comparado la gran dependencia con una cárcel con grandes ventanas» MAXIMIANO MERINO Presidente de Aspace León

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