El representante de los facultativos reclama un «pacto de Estado» para buscar una solución
La provincia leonesa tiene sólo 2.200 médicos, 800 menos que Valladolid
Villarig advierte de una mala distribución geográfica como una de las causas que agravan el déficit
Una mala distribución geográfica de los médicos que trabajan en la comunidad y un déficit en ciertas especialidades son los principales indicadores sobre los que se articula la advertencia de que en el ámbito comunitario, también en el nacional, existen pocos facultativos en relación a la demanda ciudadana. Al menos así lo piensa el presidente del Colegio de Médicos de Castilla y León, José Luis Díaz Villarig, quien tras reunirse ayer con el consejero de Sanidad, antes de Educación, Francisco Javier Álvarez Guisasola, reclamó, por parte de la Junta, un compromiso para atajar un problema que presenta visos de agravarse a medida que pasen los años. El portavoz de los facultativos ejemplificó su apreciación cuando recordó que en Valladolid, con una población similar a la de León, hay tres mil profesionales del sector, mientras que en la provincia hay sólo 2.200, los mismos que en Salamanca, una zona con menor densidad demográfica y, para solventar este desfase, aludió a la «lógica» ante una futura distribución de los doctores. Es cierto que los salmantinos y los pucelanos cuentan con sendas facultades de Medicina, lo que para algunos explica esa acumulación de personal sanitario en ciertas zonas, frente a la escasez de otras. En la misma línea, el responsable del órgano colegiado alertó de la «complejidad» de aportar una solución si no existe una implicación «total» de las administraciones y organizaciones sindicales, ya que las medidas tendrán que llegar de manera «consensuada». Esta situación «necesita de un pacto de Estado» y de «una planificación profunda» para que dentro de diez años la necesidad de médicos no sea mayor a la que existe en la actualidad. «En el futuro el problema irá in crescendo» y la idea de crear más plazas en las universidades tiene que conllevar un «análisis profundo, porque lo que se inicie hoy obtendrá los resultados dentro de dos lustros -seis años de carrera y cuatro de especialidad», enfatizó Villarig, quien no quiso pasar por alto el envejecimiento de gran parte de la población médica, en la que se producirá una jubilación masiva en el horizonte del 2020. Ante estos antecededentes, Villarig prefirió no aventurar cuáles son las posibles medidas a impulsar para paliar esta carencia y, aseguró, que éstas tendrán que llegar con un compromiso unánime -Gobierno, Junta, Sindicatos...- Y si son erróneas -añadió- «la equivocación será conjunta, al igual que las responsabilidades». Otras preocupaciones El encuentro, lejos de ser un monográfico, sirvió para que Villarig, al que acompañaron también diferentes representantes sindicales, pusiera sobre la mesa otros asuntos que preocupan a sus colegas: la jornada laboral, la sustitución de los facultativos durante los meses estivales, la carrera profesional y el servicio de urgencia, entre otros asuntos, serán temas a abordar en futuras reuniones, para las que ya hay voluntad institucional.