Salto entre dos con red

El tono de los concejales del PP en sus intervenciones fue agredecido por el equipo de gobierno
Fue todo tan limpio que hasta se sacó la basura. Un Pleno quirúrgico en el que todos los puntos se asintieron por unanimidad, a pesar de los debates; muy alejado de los tiempos del pasado mandato, cuando la aprobación del acta de la sesión anterior podía derivar en una entretenida sobre la necesidad de crear la plaza municipal de sexador de ángeles. (Nota: no es una idea, aunque alguien pudiera cuadrar). En ausencia de tensión, la refriega se circunscribió al cruce de acusaciones sobre la sentencia judicial contra la prórroga del contrato de la basura. «Se lo advertimos. Tienen que apechugar con su responsabilidad», recomendó la concejala del PP María José Alonso, quien dejó caer que «hubo tejemanejes con los informes en el 2004» para apoyar la decisión del entonces gobierno UPL-PSOE. «Eso, son juicios de valor, como si digo yo ahora que se está nublando el sol», se defendió la socialista Humildad Rodríguez, encargada de justificar una decisión que hace casi 4 años le pilló en otra concejalía y ahora ha tenido que enmendar. El encontronazo no llegó a más, mientras Abel Pardo, que anda con chaqueta de pana, se divertía dando la vuelta a la bandera ajedrezada de la comunidad para que le quedara al lado de la cabeza el león y no el castillo; al tiempo que el alcalde bautizaba como «súper Fernando» a Salguero, que con su entrada en sustitución de Amilivia ha heredo voto y sueldo en seis comisiones, a razón de 138 euros la reunión. Con todo, lo más peligroso para el equipo de gobierno fue el fuego amigo. Se envaró el concejal de Transportes, Agustín Pérez, en defender que «gravitaba y gravita sobre la ciudad» el Plan de amortización de licencias del taxi del 2001 y se olvidó que en ese tiempo dirigía la concejalía Chamorro, quien asintió cuando la popular María Teresa González recordó fecha y cargo, a la vez que acusaba al edil socialista de «usar el comodín de copiar» por los pasos dados con la ordenanza del sector de los taxistas que empezó ella. Para no terminar muy pronto, el edil del PP Luis Nogal exigió su minuto de gloria con una moción sobre la ley básica de gobierno y administración local, en la que entretuvo el verbo. Entonces, salió a su paso el socialista Fernández Cardo y, entre los dos varales, que rondan los 2 metros, el alcalde dictaminó que «nunca había arbitrado un partido de tenis mejor». Se hablaba a la salida de la sesión en los corrillos sobre la subida de 11 millones de euros del contrato de la basura. «Y queda por actualizar el canon del 2005 y 2006», advertían. Pero cómo. «Quizá, falta personal». Pues que la tire Epi.