Unidos bajo la bandera
La Academia Básica del Aire festeja a su patrona con el juramento de fidelidad a la enseña nacional de 195 alumnos y 117 ciudadanos y rinde un homenaje a los dos guardias civiles asesinados por ETA
Ramiro
La Virgen de Loreto, patrona del Ejército del Aire, amparó ayer en la Base Aérea el juramento de fidelidad a la bandera de 195 caballeros y damas alumnos de la decimoséptima promoción de la Academia Básica del Aire. En un acto presidido por el general de División y director de Personal del Mando de Personal del Ejército del Aire, José Antonio Carrasco, también 117 ciudadanos realizaron el mismo ritual. Miembros del Cuerpo Nacional de Policía, empresarios, abogados, amas de casa, estudiantes, jóvenes del Centro Soltra «Virgen del Camino» y antiguos soldados que cumplieron su servicio militar en 1977 integraron este heterodoxo grupo. Tras la misa oficiada por el obispo de León, Julián López, en honor a la patrona del Ejército del Aire con motivo de su festividad anual, las fuerzas entraron en el hangar habilitado para el acto, acompañadas por la Banda de Guerra del Mando de Artillería de Campaña de la Base Conde Gazola del Ferral. Llegó el momento entonces de recibir la bandera en formación al grito de ¡Viva España! y con el himno nacional. A continuación el general Porta pasó revista y recibió los honoress de ordenanza. En la ceremonia de entrega de condecoraciones fueron galardonados quince integrantes del personal de la Academia con diferentes distintivos. Después del juramento de alumnos y ciudadanos, el coronel director, Pablo Gómez Rojo, pronunció un discurso en el que expresó su anhelo de que los profesores del centro «transmitan exigencia y calidad en el trabajo, excelencia en todas las áreas, precisión, sensatez, tenacidad y sacrificio». Recalcó, además, que el «buen militar» del Ejército del Aire precisa una alta profesionalidad, «sin mediocridades, que sea capaz de realizar diversas funciones, sin ceñirse en exclusiva a un estricto cumplimiento de los mínimos». Sus palabras dieron paso al himno del Ejército del Aire y a la ofrenda a los caídos por España, que en esta ocasión, como relató el coronel, estuvo especialmente dedicada a los dos guardias civiles que fueron asesinado por ETA hace unos días. En su discurso, Gómez Rojo recordó el símbolo de unión que la bandera supone para todos los españoles y enfatizó el respeto y «adhesión inquebrantable a la Coroña» antes de pedir a todos que gritaran con él: «¡Viva España! ¡Vida el Rey!». El desfile terrestre del escuadrón de alumnos y el vino español finalizaron el acto, que contó también con la presencia de las principales autoridades leonesas.