El proyecto, que cuenta con 15 años de experiencia, se centra en la prevención a los menores
El Plan Municipal sobre Drogas atendió a más de 3.500 personas el pasado año
El programa de reinserción laboral de drogodependientes logró que hallaran empleo 14 personas
Nacido en el año 1993, el Plan Municipal sobre Drogas presentó ayer su decimoquinta memoria anual, que, «como en las catorce ediciones anteriores», avala el «éxito» del órgano municipal, según evaluó el concejal responsable, Vicente Canuria. Análisis que responde a los criterios «global, universal y transversal» con los que está desarrollado y que se definen en «siete programas estables», por los cuales han pasado más de 3.500 personas durante el 2007, la mayor parte de ellas menores, y que han contribuido a que, de los 40 drogodependientes atendidos por las iniciativas de reinserción laboral, 14 lograran un puesto de trabajo. Este grupo poblacional centra una de las tres áreas del plan, la de «prevención universal», orientada a «niños y adolescentes que aún no consumen drogas, de modo que se han elaborado programas de prevención escolar, familiar, comunitaria, información y orientación», tales como «los talleres sobre alcohol y tabaco o los concursos para hacer eslóganes contra el consumo abusivo de bebidas alcohólicas». En estas actividades, según Canuria, se aportan «argumentos a los menores para que se enfrenten a situaciones de riesgo y de presión de los amigos», mediante dinámicas en las que se les «informa e invita a reflexionar». Relacionado con el primer grupo, el Plan, que cuenta con 13 empleados además de colaboradores, dispone de una escuela de familias, que ha desarrollado en «13 centros educativos y ha contado con la participación de 204 personas», con las que se «han abordado temas como la comunicación, la autoestima, el autocontrol emocional o la educación para el ocio y el tiempo libre», explicó el concejal socialista, quien detalló que el Plan desarrolla también programas de «prevención comunitaria en diferentes zonas, donde se encuadran los Espantas, en los que se persigue ofrecer una alternativa en las tardes del mes de julio, o el taller de formación en autoescuelas, para informar sobre los efectos del alcohol en la conducción». En una escala superior, por encima de la prevención, se sitúan «los programas de grupos de autoayuda, en los que se trabaja con familias drogodependientes que no están en rehabilitación», a las que se aportan recursos para saber «cómo motivar al drogodependiente para que admita su problema y sea consciente de que necesita de ayuda para poder superarlo», describió Canuria. Esta labor, que es una de las iniciativas «más innovadores del Plan», se realiza «todos los jueves y cuenta con una asistencia media de 11 familias». Canuria citó además los programas para «dejar de fumar, en el que se apuntaron 26 personas y 14 consiguieron abandonar el hábito», y el de «educación de calle, con deporte, excursiones y actividades en piscinas en las que participaron casi 300 ciudadanos»; pero remarcó la importancia del «trabajo con las empresas para contribuir a la reinserción laboral de los drogodependientes».