La policía y los bomberos lo persiguieron durante una hora por el tejado del templo gótico
Un hombre de 44 años se sube a lo alto de la Catedral y amenaza con tirarse
Al final el individuo cayó desde poco menos de cinco metros y no sufrió daños

Un hombre de 44 años, J. M. G., protagonizó ayer una peligrosa persecución por la zona más alta de la Catedral en su parte externa. El individuo se coló a las tres de la tarde en el templo, cuando éste permanecía cerrado, y comenzó a deambular por la fachada del templo poniendo en peligro su vida. Varios de los testigos que lo vieron encaramado a lo alto del techo alertaron a la policía, cuyos agentes avisaron a los bomberos, quienes acudieron hasta la plaza de Regla con el camión grúa para intentar llegar al lugar donde permanecía el hombre. Durante poco más de una hora, hasta las cuatro de la tarde, un dispositivo formado por seis bomberos y varios agentes de la Brigada Especial y la Policía Nacional intentaron sin éxito coger a este individuo, que saltaba entre los pináculos mientras amenazaba con tirarse desde una altura de varios metros si no se personaba en el lugar de los hechos uno de sus familiares. Al final no hizo falta. J. M. G. saltó desde el pináculo donde se encuentra la estatua de San Froilán hasta la cubierta del templo gótico, desde una distancia de cinco metros escasos. En ese momento la policía consiguió inmovilizarlo para bajarlo a la calle, donde esperaba una ambulancia medicalizada del servicio de emergencias del 112 para llevarlo al Hospital de León. Debido al estado de alteración que presentaba el individuo, los sanitarios consideraron oportuno llamar a la unidad de Soporte Vital Básico para intentar sedar a este varón, que mantuvo en jaque a varios policías y bomberos durante una hora. Tras calmarlo, lo trasladaron hasta el complejo hospitalario de la capital, donde fue dado de alta al poco tiempo, ya que no sufrió ningún tipo de lesión física, aunque sí presentaba un estado de embriaguez explícito, según informaron desde el 112. Los agentes de la policía no estimaron conveniente detenerlo, aunque sí instruyeron diligencias previas para dirimir, si procede, las responsabilidades pertinentes por la imprudencia cometida por esta persona.