La escritora reclama a la sociedad tiempo para escuchar y pensar en los mensajes que recibe
Agnès Agbotón acerca hoy a León la realidad africana a través de loscuentos
Agbotón participa hoy en un acto en el Ayuntamiento y mañana en las tertulias literarias
Con dieciocho años Agnès Agbotón llegó en Barcelona dejando atrás su país, Benin. Casada con un catalán empezó una nueva vida. A través de su libro Más allá de la arena Agnès hace un recorrido por los veinticinco años de vivencias como mujer africana en España. Este será el argumento de su participación mañana en las tertulias literarias Femenino y Plural: Mujeres de la historia, historia de mujeres, en el salón de la Fundación Sierra Pambley. Escritora y especialista en las tradiciones orales y la cocina de África, participa también hoy en las jornadas multiculturales «Construyendo Ciudadanía» organizadas por la Concejalía de Bienestar Social. Ofrecerá un «miniespectáculo», con cuentos y poemas que acercan a la realidad africana, «una visión de la realidad de África, pero cada uno tiene que interpretar», dice esta rastreadora de cuentos y tradiciones. Con su experiencia y su trabajo presenta una mirada a la interculturalidad y al mestizaje. Califica de «detestable» el intento de Italia de expulsar a los inmigrantes del país, «se tendría que pensar que las distintas culturas pueden aprender unas de otras». Cree que la situación en España es «delicada» aunque opina que la política de inmigración española está por encima de la media europea, «pero me irritaba escuchar la propuesta del contrato» del PP durante la campaña electoral. «Hay terminologías que me molestan, como tolerancia o adaptación porque se pierde la dignidad humana». Agbotón contará hoy en castellano sus cuentos, aunque están escritos en su idioma de origen «Los cuentos de tradición oral son fuente de conocimiento. Intentan que la sociedad que compartimos sea armoniosa, se dan pautas, pero no directrices, para que sepamos comportarnos en el mundo y en la vida». Reconoce que en la sociedad actual hay poco tiempo para escuchar. «Escuchar y estar ahí quietos es muy difícil con el tipo de vida que llevamos. No nos paramos a pensar».