Seiscientos niños participaron en las actividades preparadas para ellos
La Fiesta Romana del Municipio congregó a unas 13.000 personas
Alrededor de 2.000 personas asistieron al concierto del grupo Efecto Mariposa
Instalaciones del mercado medieval de Villamoros de la Reguera
La Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento de Villaquilambre realizó ayer un primer balance de la Fiesta Romana del Municipio de Villaquilambre, por la que, según los datos de Protección Civil y otros servicios municipales, se estima que pasaron cerca de 13.000 personas en tres días de celebraciones. El equipo de gobierno considera un éxito total el desarrollo tanto del Mercado Artesano como de las actividades realizadas en el Campamento Romano. Otro de los aciertos, en opinión de la Junta Local, fue el concierto del grupo Efecto Mariposa, al que asistieron cerca de 2.000 personas. La participación infantil fue asimismo todo un éxito, según explicó el concejal de Fiestas, Eleuterio González. Las actividades englobadas en Villa Romana MMVIII congregaron a unos 600 niños, de los que previamente se habían inscrito unos 450. No obstante, la previsión municipal permitió atender a todos los participantes, revelándose la pradera de Villamoros como la ubicación perfecta para poder realizar las actividades holgadamente pero con el control estricto de los escolares demandado por los padres. En cuanto a las críticas de Cíviqus sobre la pérdida de un autobús, el equipo de gobierno muestra su extrañeza y afirma que no tiene constancia de este supuesto. Los niños estuvieron atendidos en todo momento por personal municipal y de la empresa organizadora de las actividades. Tiempo de espera Con relación a la paella, el equipo de gobierno señala que se sirvió en dos horas, lo que no significa que hubiera que esperar este tiempo para ser atendidos, sino que la llegada de los comensales fue también escalonada, desde las 14.30 horas hasta pasadas las 16 horas de la tarde. Además del personal de la empresa organizadora de la Paella, los concejales del equipo de gobierno al completo y personal municipal estuvieron colaborando en el reparto de las raciones, que se sirvieron en las mesas si bien muchas personas optaron por hacer cola a pesar de que por megafonía se advertía repetidamente que ello no era necesario. El alcalde, Lázaro García Bayón, señala que el reparto de la paella viene provocando las mismas quejas año tras año pues el volumen de raciones repartidas -en esta edición, 3.500- hace que las esperas, dentro de lo razonable, sean inevitables, no teniendo la misma paciencia unas personas que otras. Sobre las quejas de la oposición con relación a la pradera de Villamoros, el equipo de gobierno destaca que hubo sitio de sobra pues a pesar de la alta afluencia a la paella todavía quedaba parte de la pradera por ocupar, especialmente la zona donde se celebró un día antes el concierto. El concejal de Seguridad, Julián Viñuela, destacó el trabajo de Protección Civil y la Policía Local, y afirma que la carga y descarga de mesas y sillas para participar en la paella fue permitida en una zona delimitada a pocos metros de la pradera. El aparcamiento tampoco supuso mayores problemas, más allá de un tráfico más lento de lo habitual dada la gran afluencia, pero sin retenciones.