El equipo de gobierno rechaza la moción urgente del PSOE con una serie de medidas inmediatas
El caso Oencia reabre el debate del agua en la Diputación y fuerza una comisión
Carrasco advierte que no pueden asumirse competencias de otras instituciones
El nuevo caso de contaminación de agua por arsénico detectado en la localidad berciana de Oencia revivió ayer en el Pleno de la Diputación el debate sobre el papel de la institución provincial en el control de la calidad del sumunistro de agua en el área rural para garantizar su consumo. El PSOE presentó una moción por la vía de urgencia para reclamar, entre otros puntos, que la Diputación costeara los análisis del agua de los pueblos a través del instituto Inbiotec, así como los planes especiales para subsanar las deficiencias en captaciones y redes de abastecimiento. La urgencia fue únicamente apoyada por la UPL y rechazada por el equipo de gobierno. «No es un procedimiento adecuado presentar una moción un cuarto hora antes del Pleno», replicó la presidenta de la institución a los socialistas para argumentar el rechazo al debate de este asunto. No obstante, Isabel Carrasco anunció finalmente la creación de una comisión especial para analizar la situación del suministro del agua en la provincia y plantear medidas. Esta comisión ya había sido solicitada por los socialistas en febrero, en un anterior debate sobre el agua vivido en el Pleno y fue reclamada ayer también. La presidenta de la Diputación, sin embargo, apuntó: «No podemos asumir competencias de otras administraciones, estamos ya actuando, dando respuesta a la urgencia de los casos de arsénico suministrando agua». La diputada socialista Manoli Ordás -encargada de defender la moción, cuya urgencia fue rechazada- enfatizó que «el asunto del agua es un problema de calado y por eso es preciso poner en orden el sistema de control de su calidad en los ayuntamientos». También pidió al PP que se preguntara si el problema era urgente o no y si apostaba por parches o soluciones reales y rápidas.