La intersección quedará con un carril deprimido en sentido La Virgen y otro para entrar a León
Vecinos y Ayuntamiento coinciden en soterrar la N-120 en el cruce de Michaisa

El cruce de Michaisa tiene los días contados. El Ayuntamiento y las distintas asociaciones de vecinos en el barrio de Armunia alcanzaron ayer un acuerdo sobre las tres alternativas presentadas por el consistorio para solucionar los problemas de tráfico en la intersección. Descartadas dos de las opciones, la propuesta consensuada pasa por soterrar cuatrocientos metros de la N-120, con un carril deprimido dirección La Virgen del Camino y otro con acceso al casco urbano por Fernández Ladreda. El vial asumiría el 40% del tráfico del nudo circulatorio, que soporta 50.000 vehículos diarios, y dejaría en superficie una glorieta para canalizar los tránsitos norte-sur, hacia la avenida de Antibióticos y el Crucero. La elección del proyecto cuenta con el aval del responsable de la empresa IPD, Emilio Romero, encargada de realizar el estudio de soluciones para el enclave. Romero descartó la idea de enterrar dos carriles en cada sentido -similar a la ejecutada en Villaobispo- «porque comprometería los movimientos en superficie» y también prescindió de crear una amplia glorieta elevada, al entender que esta opción no reduciría el volumen circulatorio en Michaisa. Todas las partes implicadas, por tanto, consideraron como la más viable la alternativa del soterramiento, que respetará todas las vías de acceso y servicio de la zona para no perjudicar la actividad comercial del área de influencia. Además, en la reunión de ayer, según desvelaron los propios vecinos, el Ayuntamiento se comprometió a construir una glorieta a la altura de la calle Jorge Manrique, enfrente de Agrónomos, para dar una salida natural a la carretera a aquellas viviendas situadas en ese flanco de la calzada, que se verían taponadas por la mediana una vez se ponga en servicio la nueva infraestructura. El alcalde Francisco Fernández calificó este proyecto de «prioritario para la ciudad» y recordó que este barrio «necesita de una revitalización urgente, porque ha sido olvidado sistemáticamente por los distintos equipos de gobierno». Las obras no comenzarán hasta el primer trimestre del 2009 y tendrán un plazo de ejecución de entre 18 y 24 meses. El coste de la actuación ronda los seis millones de euros, financiados por Fomento, la Junta y la Institución municipal.