UPL exige que se localice la obra para restablecer los derechos de consulta perdidos
La única iniciativa política que se ha interesado por localizar y recuperar el Manuscrito de Astorga fue propuesta por el grupo de UPL en la Diputación de León en febrero del 2005. Este partido desveló que, desde la fecha de donación, el documento no ha podido ser consultado por los investigadores, puesto que desde hace 40 años está en paradero desconocido. Este grupo, a la vista de la importancia científica e histórica del tratado sobre la elaboración de moscas de pesca, solicitó al equipo de gobierno que reuniera los antecedentes de la compra de esta pieza y su posterior entrega al jefe del Estado el 11 de julio de 1964. Investigadores como Alfonso García Melón, último traductor y analista del Manuscrito de Astorga, constatan que el último propietario de la obra fue la familia de Julio del Campo, del que se dice que popularizó el manuscrito en la armería de Néstor Alonso, donde en 1935 la conoció el prestigioso pescador francés Louis Carrere. Un artículo suyo en la revista P esca y Caza divulgó el contenido del manuscrito y le dio proyección internacional. Legal o legítimo La iniciativa de los leonesistas también pedía que se comprobase la legalidad y legitimidad de este tipo de obsequios y si han de ser considerados patrimonio nacional o bienes particulares. La propuesta política incluía dirigirse a la Fundación Nacional Francisco Franco, a la entidad Patrimonio Nacional o a cualquier otra institución para solicitar información sobre el paradero de la pieza. En caso de que fuera localizado, UPL exigía que tanto su propietario como la Junta de Castilla y León incluyeran el tratado en el Inventario General de Bienes Muebles que recoge aquellas propiedades que no están declaradas BIC pese a que tienen una singular relevancia por su notable valor histórico, científico, técnico o cultural. De esta manera se restablecerían los derechos de consulta que la legislación prevé para este tipo de documentos.