Los centros no podrán hacer desdobles o refuerzos si no cuentan con más profesionales
Educación quiere desarrollar su plan de bilingüismo sin profesores nativos
La consejería pretende impartir las clases en inglés con la plantilla actual de cada centro
redacción
Los proyectos de la Consejería de Educación para esta legislatura pasan, inexorablemente, por desarrollar el que ha sido calificado como «objetivo prioritario»: la enseñanza de idiomas. Pero el plan de bilingüismo de la Junta aparece tras una cortina de humo que tapa las deficiencias de un programa sin suficientes recursos humanos para cumplir los preceptos que marcan su diseño.
La muestra de ello es que ninguno de los casi sesenta centros de León que dan parte de las clases en inglés cuenta entre su plantilla con un profesor nativo, capaz de impartir asignaturas, como Conocimiento del Medio, en esta lengua, algo que requiere una preparación específica.
La administración pretende resolver el desarrollo de la iniciativa con la plantilla actual, siempre que pueda, sin contratar a más profesionales y sin dotar a los centros con secciones bilingües de los medios necesarios para hacer desdobles o refuerzos, porque sólo así la totalidad del alumnado absorberá los contenidos de la materia en una lengua que no es la suya.
Las intenciones de la consejería del área son buenas: ampliar en al menos un tercio de los centros públicos la oferta de segunda lengua extranjera a partir del quinto curso de Primaria; incrementar el número de centros con secciones bilingües hasta los seiscientos, en toda la comunidad; y seguir avanzando en la realización de las pruebas unificadas de certificación correspondiente en todos los niveles.
Pero el diseño de la ruta para alcanzar estos propósitos choca con unos criterios numéricos restrictivos y, sobre todo, con la falta de presupuesto. Ambas circunstancias explican porqué el departamento dirigido por Juan José Mateos prefiere aprovechar a los profesores de primaria que ya forman parte de las plantillas jurídicas de los centros y reconvertirlos a la especialidad de inglés, siempre que quede una vacante por jubilación o incapacidad en estos colegios, en vez de mantener la plaza y contratar, por encima de cupo, a un profesor específico en idiomas para que se ocupe, exclusivamente, de impartir las asignaturas del currículo que forman parte de las secciones bilingües.
Esta circunstancia permitiría también reducir el número de alumnos en las aulas, proponer desdobles y hacer refuerzos con aquellos estudiantes más rezagados, además de atender a la especificidad de cada centro, sobre todo a los de las áreas rurales.
En este sentido, la Junta ya ha propuesto para el próximo curso la conversión de catorce plazas de primaria en especialistas en inglés, lo que supone un ahorro de personal y de dinero.
Sólo tres cursos
Si bien, aún es pronto para sacar conclusiones sobre los resultados de los estudiantes que están matriculados en alguno de los 55 centros leoneses que ya tienen creadas secciones bilingües, porque la primera implantación llegó en el curso 2006-2007. Pero parece difícil que estos chicos adquieran las mismas destrezas comunicativas que sus compañeros del Quevedo, donde existe un convenio, firmado el 1 de febrero del 1996, entre el Ministerio de Educación y Ciencia, así llamado entonces, y The British Council, que permite al centro desarrollar la enseñanza bilingüe con escolares de infantil y primaria dese su inicio, a los tres años.
De su desarrollo se encargan seis profesores -”nativos o bilingües-” y once especialistas en filología inglesa. Este equipo docente imparte en todos los grupos entre el 30 y 40 por ciento del currículo en lengua inglesa, lo que beneficia a 682 estudiantes.
Además, el centro organiza actividades complementarias como representaciones teatrales o festivales. Y han abierto una línea de actuación para fomentar el intercambio con centros británicos. El colegio Santa Marta (Astorga) también tiene implantado este programa, que arroja diferencias y discrimina a quienes no estudian en estos colegios, al igual que el de la Junta.
Las administraciones no pueden crear alumnos de primera y segunda categoría. Si confían en la eficacia de sus planes deben dotarlos de recursos y extenderlos a todos los centros. Ya no son experiencias piloto. Cuentan con suficiente recorrido.