| Tribuna política | Desde el Rubicón |
Nadie hablará de nosotros
El caso del expediente de regulación en León, por parabienes y silencios, contrasta con el ruido mediático, sindical y político que se han encargado de dar al asunto en otros lugares
Hay formas y formas de mirar un expediente de regulación de empleo. Y hay trabajadores que pesan más que otros, según donde trabajen, Entre los empleados de Antibióticos ya no se oculta el desencanto. «Parece que o nos pesan con una balanza distinta o es que pesamos menos que los de otros sitios», Se escucha la reflexión, se cambia otros por Renault y sitios por Valladolid o Palencia, y la opinión se convierte en un mensaje envenenado para los dirigentes sindicales del denominado concierto regional «esos que no han asomado la patita por aquí desde que nos enseñaron la puerta»; esta es otra reflexión que pertenece a los empleados de Antibióticos, hartos de ver decenas de telediarios, leer miles de líneas, escuchar cientos de declaraciones de los padres sindicales de UGT y CC OO en la rica Castilla sobre el fin de los tiempos y el ERE de la firma francesa que no es capaz de vender todos los coches que fabrica y, sin embargo, no han dicho esta boca es mía en el caso de la farmacéutica leonesa. ¿Dónde están las voces políticas en León contrarias a que Antibióticos mande a casa a casi un tercio de su plantilla? ¿Dónde las representaciones de los líderes sindicales rasgándose las vestiduras, los mismos líderes que por otra parte andan buscando poltronas y sí visitan León para participar en actividades políticas de origen desconocido? ¿Dónde está la mano militari de la administración que en otras circunstancias y lugares sí ha intervenido para impedir una hecatombe laboral? Parece en este caso que esas reflexiones críticas que han empeñado los empleados de Antibióticos sobre los agravios comparativos están más que justificadas. Basta con mirar las distintas formas de proceder de los dirigentes de los sindicatos en unos y otros casos de expedientes de regulación de empleo. El sino de León no tiene curvas, ni giros, ni cruces alternativos. «Hay un muro allá al fondo y hacia él vamos subidos en el autobús, sin remisión, hasta que choquemos», expresa de forma alegórica un sindicalista leonés que se declara supero por las interpretaciones de sus superiores en Valladolid que entiende más de corte político que sindical.
Las centrales sindicales ha dejado otra vez sus predilecciones al aire; y junto a ellas otros poderes de esos que median a diario entre lo que se debe interpretar como importante o secundario. Antibióticos asume que nadie habrá de él después de muerto.