Diario de León

| Reportaje | Jornadas de Divulgación de la Semana Santa |

Donde la cruz tiene otra cara

José Antonio Fernández de la O, coordinador de la Semana Santa de Mansilla de las Mulas, desgrana los secretos de la Pasión más atractiva que existe en la vega del Esla

Miguel Ángel Zamora
León

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Metidas ya en pleno ecuador las Jornadas de Divulgación de la Semana Santa que organiza el Club de Prensa de Diario de León, el foco se aparta del objetivo atractivo y fácil de la capital. A menos de veinte kilómetros, Mansilla de las Mulas ofrece una alternativa interesante. Y a José Antonio de la O, coordinador de la Pasión mansillesa, se le ilumina el rostro cuando habla de lo suyo.

«La Semana Santa de Mansilla sigue manteniendo el carácter de la Semana Santa de finales del XVIII y principios del XIX. Sigue siendo una Semana Santa seria, donde el pueblo no solamente va a ver la procesión sino que la acompaña. Además de los hermanos de las cofradías, la población entera acompaña a las imágenes, detrás y en el caso del Viernes Santo, cantando el Miserere delante de La Soledad».

Hay tres momentos fundamentales en la celebración. «La salida de la Dolorosa el Viernes de Dolores, porque marca el inicio de la Semana Santa y porque acaba de terminar la novena y porque todas las cofradías de la localidad van acompañando a la Virgen. En segundo lugar yo pondría la procesión de Jueves Santo que se celebra en horario de tarde, como era tradición en el siglo XVIII. Sale el Cristo Gótico que es la gran joya de la Semana Santa de Mansilla y pertenece a la escuela castellana. Y luego ya, por supuesto, el Santo Entierro con el cántico del Miserere en Viernes Santo».

Relevo generacional

Por el relevo generacional, no hay problema. «Somos un Ayuntamiento de apenas 1.900 habitantes en todo el municipio, pero hay gente muy joven que ya está procesionando, lo cual da continuidad. De todos modos, las cofradías de Mansilla no se pueden comparar con las de León, porque son más reducida y cada una tiene su cometido marcado durante la Semana Santa y después todo el resto del año».

La creciente pujanza de las celebraciones religiosas urbanas amenazan con hacer desaparecer las de los pueblos. Pero no en Mansilla de las Mulas: «Hay una cosa que nos viene mal pero otra que nos viene bien. El hecho de estar a 18 kilómetros de León capital implica que la gente pueda sentir la tentación de trasladarse a León, pero por otra parte, como queda tan cerca, hay mucha gente que participa en nuestra Semana Santa y luego se desplaza a ver la de León».

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